Armonia
Poeta veterana
Solo un hasta luego
Con la suavidad de un copo de algodón y la fuerza de huracán pronunció las palabras que tatuaron de desierto mi vida.
Siempre creí que la esperanza era lo último que se perdía y siempre me aferré a ella como si de un bote salvavidas se tratara; sin embargo, ese día murió, no existía, nada se podía hacer.
Quince días, quince malditos días en los cuales la vida se encargó de cobrarme, una a una, las amarguras que en algún momento le reproché. Quince días que están tatuados y que no se borrarán nunca, por más que me arranque la piel y por más deseos de morir que tenga.
Ella siempre sabía lo que quería y esta vez, no fue la excepción, con sumisión aguardó y el resultado fue el esperado.
Esa noche con una sonrisa se despidió de mí y tras un suspiro, abandonó mis brazos para siempre. El vacío que sentí nunca se ha llenado ni siquiera su recuerdo ha podido ocupar su lugar.
Muchas noches me despierto llamándola y las lágrimas acompañan el silencio del eco. Para siempre quedan sus consejos, sus reproches y hasta esas lágrimas que derramó cuando aprendí a leer.
No te extraño, porque extrañar es dejar de pensarte y de tenerte aquí conmigo; pero siempre te necesito, más cuando me siento perdida y tus ojos no están para indicarme la ruta.
Sé que en algún lugar y en algún tiempo nos encontraremos, y que esta lejanía que hoy nos une, fue por decirnos solo un hasta luego.