alejandro guardiola
Poeta adicto al portal
Solo en la noche, perdida la mirada
por las canas que pintan mi mirada
esos ojos cansados de la vida
en el juego insensible del que pierde
Que sentido tienen, las palabras vanas
cuando el adiós ya está sentenciado
hay silencios que no rompen las palabras
hay momentos, que el destino ya está escrito
Nunca sabré lo que intentabas decirme
la tarde aquella que me girabas la espalda
solo se que al irte llorabas
y quise extender mis brazos, quise retenerte
Al perderte entre las sombras del camino
oí tu voz entre sollozos, que decía
nunca me olvidarás, has de llorar
cuando recuerdes las noches que pasé contigo
La risa de la fuente, ahora se ha callado
chorrea la tristeza entre las cuatro paredes
de aquella casa donde bailaban las risas
triste y opacada como está ahora
Cruzando despacio, entre las horas muertas
un lamento sordo me surge del alma
empuño mi pluma, para acariciar tu nombre
empañando los pliegos, mis lágrimas de hombre
por las canas que pintan mi mirada
esos ojos cansados de la vida
en el juego insensible del que pierde
Que sentido tienen, las palabras vanas
cuando el adiós ya está sentenciado
hay silencios que no rompen las palabras
hay momentos, que el destino ya está escrito
Nunca sabré lo que intentabas decirme
la tarde aquella que me girabas la espalda
solo se que al irte llorabas
y quise extender mis brazos, quise retenerte
Al perderte entre las sombras del camino
oí tu voz entre sollozos, que decía
nunca me olvidarás, has de llorar
cuando recuerdes las noches que pasé contigo
La risa de la fuente, ahora se ha callado
chorrea la tristeza entre las cuatro paredes
de aquella casa donde bailaban las risas
triste y opacada como está ahora
Cruzando despacio, entre las horas muertas
un lamento sordo me surge del alma
empuño mi pluma, para acariciar tu nombre
empañando los pliegos, mis lágrimas de hombre