Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Una sombra llama,
con la silueta de tu recuerdo,
blasfemando contra la vida,
que en vida no supo llevar...
Un grito flagelante,
con la fama de ser cruel,
con el suspiro de una hiena,
que arrebata los instantes...
Leyendo los conjuros,
anidando el olvido,
con la espesa niebla,
de maldición dejada entre sus labios,
ahora hogar de gusanos...
Larga mano... acariciante...
despierta los temores,
para mí... la lástima a su recuerdo,
sabiendo lo que nunca supo...
Vida es muerte,
muerte es vida,
eterno ciclo en soledad,
que nada podrá hacer sentir...
Sombra vacía,
que llora en silencio,
arrastrando las cadenas,
quebrando la paz de un cementerio...
¿Decidle patético?
sombra informe...
con la idea transformada,
en muladares inconclusos,
que yacen en su tumba,
epitafio doloroso,
con las flores agonizantes,
y una rosa marchita... seca,
¿No es así?
¡Perfume de granate!
¡con el zafiro de tu frialdad!
que se regocijen tus tormentos,
al saber que escucho...
más no atiendo...
al saber que te compadezco,
más jamás te salvaré...
Ruina formada con tu mano,
magia corrupta devuelta...
en negro hechizo,
en negra muerte...
Claro de luna,
con serpientes sacrificadas,
entre los pergaminos,
entre los huesos de vudú...
Que ahí te quedarás,
encerrado en el limbo,
por siempre... por siempre...
Confinado... ¿Olvidado?
¿Cuándo fuiste recordado?
Si sólo tu lamento se esperaba,
Si sólo tus maldiciones se sabían...
Con voz oscura,
os declaro...
Sombra... nada...
L.V.
con la silueta de tu recuerdo,
blasfemando contra la vida,
que en vida no supo llevar...
Un grito flagelante,
con la fama de ser cruel,
con el suspiro de una hiena,
que arrebata los instantes...
Leyendo los conjuros,
anidando el olvido,
con la espesa niebla,
de maldición dejada entre sus labios,
ahora hogar de gusanos...
Larga mano... acariciante...
despierta los temores,
para mí... la lástima a su recuerdo,
sabiendo lo que nunca supo...
Vida es muerte,
muerte es vida,
eterno ciclo en soledad,
que nada podrá hacer sentir...
Sombra vacía,
que llora en silencio,
arrastrando las cadenas,
quebrando la paz de un cementerio...
¿Decidle patético?
sombra informe...
con la idea transformada,
en muladares inconclusos,
que yacen en su tumba,
epitafio doloroso,
con las flores agonizantes,
y una rosa marchita... seca,
¿No es así?
¡Perfume de granate!
¡con el zafiro de tu frialdad!
que se regocijen tus tormentos,
al saber que escucho...
más no atiendo...
al saber que te compadezco,
más jamás te salvaré...
Ruina formada con tu mano,
magia corrupta devuelta...
en negro hechizo,
en negra muerte...
Claro de luna,
con serpientes sacrificadas,
entre los pergaminos,
entre los huesos de vudú...
Que ahí te quedarás,
encerrado en el limbo,
por siempre... por siempre...
Confinado... ¿Olvidado?
¿Cuándo fuiste recordado?
Si sólo tu lamento se esperaba,
Si sólo tus maldiciones se sabían...
Con voz oscura,
os declaro...
Sombra... nada...
L.V.
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