tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es dar media vuelta y girar la cabeza.
Es orillar los sentidos prácticos.
Ocultando el frío simulado de una sustracción intensa.
Las cartas ya no sirven.
Sufrir el movimiento matiza los perplejos sitios de la oscuridad de mi mente.
Lacerando pasos mediocres, cercando culpas extremas.
¿Y que más?
Detrás de que azote divergente oscila este tiempo maldito.
Hurgando entre los sinsabores prorrateados.
Untando una vez mas, un poco de luz a esta oscuridad perenne.
En todas las instancias veré cercado el boscaje, y aunque los sueños sean siniestros, debo pensar que los tiempos y los raptos, las comas y los vientos.
La lluvia y las caricias, las grietas de la mente.
El salto de la muerte.
Las cartas bajo el agua.
El lente y las mentiras.
El dolor en el pecho.
La risa nerviosa.
Todo eso forman.
Unas sombras disidentes.