Julián Gaibor
Poeta recién llegado
No existe raciocinio para entender
los pasos de los seres de luz
que han dejado enseñanzas, experiencias,
una huella de diferente manera en el mundo.
Cada vez son más los que no se tragan el cuento
de que si no lo ves, lo sientes.
En este inexorable camino
mil deidades están presentes
guardando a los suyos, vanagloriados
en mil cantos latentes y ofrendas
del creyente que por fe
permuta sus sueños de vivir.
¿Sera que nos encontraremos en el mismo lugar?
¿Vamos a cantar, a vivir, a soñar?
Ojala a decir que todos somos uno y que no existe mayor deidad,
que el dios es nuestra mente y el amor la gran verdad,
que grandes profetas cambiaron nuestra forma de pensar
o tal vez la restringieron a una sola,
que la vida sin ellos sería muy distinta,
que sin un dios miles de culturas quedarían tristemente extintas.
Algunos deciden creer, otros tan solo odiar al creyente,
pocos saben apreciar que cuando existe un problema
inconscientemente ese ser “inexistente” nos brinda
gotas de seguridad y una leve confianza.
Es difícil entender que no es necesario probar
que existe un ser sobrenatural,
que el hombre sabio es aquel
que se deja resguardar en una deidad
sin importar que tan retrograda parezca.
He causado más dudas que respuestas
mi intención no es dar la verdad,
porque nadie la tiene.
Todos somos uno solo,
Y la muerte nos encontrara en el mismo lugar.
los pasos de los seres de luz
que han dejado enseñanzas, experiencias,
una huella de diferente manera en el mundo.
Cada vez son más los que no se tragan el cuento
de que si no lo ves, lo sientes.
En este inexorable camino
mil deidades están presentes
guardando a los suyos, vanagloriados
en mil cantos latentes y ofrendas
del creyente que por fe
permuta sus sueños de vivir.
¿Sera que nos encontraremos en el mismo lugar?
¿Vamos a cantar, a vivir, a soñar?
Ojala a decir que todos somos uno y que no existe mayor deidad,
que el dios es nuestra mente y el amor la gran verdad,
que grandes profetas cambiaron nuestra forma de pensar
o tal vez la restringieron a una sola,
que la vida sin ellos sería muy distinta,
que sin un dios miles de culturas quedarían tristemente extintas.
Algunos deciden creer, otros tan solo odiar al creyente,
pocos saben apreciar que cuando existe un problema
inconscientemente ese ser “inexistente” nos brinda
gotas de seguridad y una leve confianza.
Es difícil entender que no es necesario probar
que existe un ser sobrenatural,
que el hombre sabio es aquel
que se deja resguardar en una deidad
sin importar que tan retrograda parezca.
He causado más dudas que respuestas
mi intención no es dar la verdad,
porque nadie la tiene.
Todos somos uno solo,
Y la muerte nos encontrara en el mismo lugar.
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