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Un hermoso poema empapado de una elegante melancolía, excelente, aplausos!.
PD: la primera estrofa de tu firma es mi canción favorita XD.
Saludos.
sedante, efecto opioide, produce tu subyugante versar que baja el telon con una soberbia estrofa de antologia. Me ha encantado princesa. Estrellas y aplausos para vos. Espero todo se quede en el soñar con la tristeza. Besos.
Las noches abrigan este cruel sentimiento, y la soledad escupe sin gloria las fraces de la melancolía... la prisiòn de la mente y sus recuerdos traen a la memoría de un sueño cerca de la tristeza un amanecer sin sol....
Esta muy bueno su poema dama de la noche, espero tropezar contigo en el averno para lamer tus heridas, y deleitarme con cada frase que sale de tu boca cuando sientas el horror de mi lengua... !Saludos!
![]()
Me veo entre
efímeros destellos
del telón fulminante.
Flechas de tiempo
rasgan en centímetros
membranas oculares.
No siento más allá
de los verbos,
las lágrimas se pierden
entre las teclas del altruismo.
En una urbe
de enfermizos
silencios,
acaparo el entierro
de los ciegos en mi pecho.
Nube negra,
oculta
lo ufano
de este pañuelo,
apretando
la faringe,
los codos,
los nudos en el vientre,
los espacios huecos
en el testamento de mi piel.
Amordazada
en un suplicio,
desaparezco.
¿Llegará al cielo esta mirada sin consuelo?
Me quedo,
anestesiando segundos,
forzando a la piel adaptarse
al molde doliente
de los polos,
magnetizando
mi profundo elipsis.
El mar malva se sumerge
A centímetros de mí,
hilos de plata
adornando
la figura del encanto.
Subliminal encuentro;
El brillo y el ocaso.
Secuencial penumbra
de otra muerte
desdoblándose
ante el fracaso.
No controlo
el respiro;
Ese,
que esclaviza
el punto final
de los sentidos.
El latido
opacándose,
como la suave brisa
de este atardecer.
De mordidas
o roces disidentes
mi corazón se nutre;
Inocente
de jubileo emocional,
disfraza
el retrato de los años
en un cisne y su leda.
Amenazada o extinta la tez
cubierta por sales,
incrementando la agonía
de los intersticios;
El reflejo de
mis sentidos en la aurora boreal
se desvanece
alquilando espacios.
Subyugada imito una pared;
Anhelo,
mortíferas sombras
con sus espadas danzantes,
degollando a placer
el laurel de mis males.
Estuario demencial;
Sentir
humillado los poros
por una dúctil vanidad.
Quisiera
rectificar
las huellas de mis manos;
Atar
ilusiones a las pestañas.
Transformarme
en la escudera de hojas
y
que las líneas del viento
me dibujen
sin paisajes, ni tiempo,
fertilizándome entre deseos.
Que el bostezo de ángeles,
sacuda
esta neurosis;
Que la letanía
de otro crepúsculo,
abrace
la tristeza de esta
tenue
y ya mutilada esperanza
de encontrar mañana
en un ayer
nunca presente
bueno ...
mis comentarios casi nunka refieren al texto
es ke no s ehacer comentarios
no tengo mucha spalabras
me ha gustado mcuho el texto
asi ke le robare una frase a alguien
mm peor no c a kien
raymond carver.. "dentro de mi noto q no tengo palabras"
Abrazas con sincero erotìsmo a la melancolía,
y aunque el mundo este plagado de luz,
tu prefieres estar sentada entre las sombras...
Arrancaré algunas de mis plumas para prepararte una frasada,
quizas te haga falta para abrigarte
el el helado lugar donde te encuentras....
Un gran poema visto desde más allá de la tristeza que adornan las horas.
Me place estar acá, saludos.
![]()
Me veo entre
efímeros destellos
del telón fulminante.
Flechas de tiempo
rasgan en centímetros
membranas oculares.
No siento más allá
de los verbos,
las lágrimas se pierden
entre las teclas del altruismo.
En una urbe
de enfermizos
silencios,
acaparo el entierro
de los ciegos en mi pecho.
Nube negra,
oculta
lo ufano
de este pañuelo,
apretando
la faringe,
los codos,
los nudos en el vientre,
los espacios huecos
en el testamento de mi piel.
Amordazada
en un suplicio,
desaparezco.
¿Llegará al cielo esta mirada sin consuelo?
…
Me quedo,
anestesiando segundos,
forzando a la piel adaptarse
al molde doliente
de los polos,
magnetizando
mi profundo elipsis.
…El mar malva se sumerge…
A centímetros de mí,
hilos de plata
adornando
la figura del encanto.
Subliminal encuentro;
El brillo y el ocaso.
Secuencial penumbra
de otra muerte
desdoblándose
ante el fracaso.
No controlo
el respiro;
Ese,
que esclaviza
el punto final
de los sentidos.
El latido
opacándose,
como la suave brisa
de este atardecer.
De mordidas
o roces disidentes
mi corazón se nutre;
Inocente
de jubileo emocional,
disfraza
el retrato de los años
en un cisne y su leda.
Amenazada o extinta la tez
cubierta por sales,
incrementando la agonía
de los intersticios;
El reflejo de
mis sentidos en la aurora boreal
se desvanece
alquilando espacios.
Subyugada imito una pared;
Anhelo,
mortíferas sombras
con sus espadas danzantes,
degollando a placer
el laurel de mis males.
Estuario demencial;
Sentir
humillado los poros
por una dúctil vanidad.
Quisiera
rectificar
las huellas de mis manos;
Atar
ilusiones a las pestañas.
Transformarme
en la escudera de hojas
y
que las líneas del viento
me dibujen
sin paisajes, ni tiempo,
fertilizándome entre deseos.
Que el bostezo de ángeles,
sacuda
esta neurosis;
Que la letanía
de otro crepúsculo,
abrace
la tristeza de esta
tenue
y ya mutilada esperanza
de encontrar mañana
en un ayer
nunca presente…
![]()
Me veo entre
efímeros destellos
del telón fulminante.
Flechas de tiempo
rasgan en centímetros
membranas oculares.
No siento más allá
de los verbos,
las lágrimas se pierden
entre las teclas del altruismo.
En una urbe
de enfermizos
silencios,
acaparo el entierro
de los ciegos en mi pecho.
Nube negra,
oculta
lo ufano
de este pañuelo,
apretando
la faringe,
los codos,
los nudos en el vientre,
los espacios huecos
en el testamento de mi piel.
Amordazada
en un suplicio,
desaparezco.
¿Llegará al cielo esta mirada sin consuelo?
Me quedo,
anestesiando segundos,
forzando a la piel adaptarse
al molde doliente
de los polos,
magnetizando
mi profundo elipsis.
El mar malva se sumerge
A centímetros de mí,
hilos de plata
adornando
la figura del encanto.
Subliminal encuentro;
El brillo y el ocaso.
Secuencial penumbra
de otra muerte
desdoblándose
ante el fracaso.
No controlo
el respiro;
Ese,
que esclaviza
el punto final
de los sentidos.
El latido
opacándose,
como la suave brisa
de este atardecer.
De mordidas
o roces disidentes
mi corazón se nutre;
Inocente
de jubileo emocional,
disfraza
el retrato de los años
en un cisne y su leda.
Amenazada o extinta la tez
cubierta por sales,
incrementando la agonía
de los intersticios;
El reflejo de
mis sentidos en la aurora boreal
se desvanece
alquilando espacios.
Subyugada imito una pared;
Anhelo,
mortíferas sombras
con sus espadas danzantes,
degollando a placer
el laurel de mis males.
Estuario demencial;
Sentir
humillado los poros
por una dúctil vanidad.
Quisiera
rectificar
las huellas de mis manos;
Atar
ilusiones a las pestañas.
Transformarme
en la escudera de hojas
y
que las líneas del viento
me dibujen
sin paisajes, ni tiempo,
fertilizándome entre deseos.
Que el bostezo de ángeles,
sacuda
esta neurosis;
Que la letanía
de otro crepúsculo,
abrace
la tristeza de esta
tenue
y ya mutilada esperanza
de encontrar mañana
en un ayer
nunca presente
Este se caló en mis huesos. no sé porque , pero se caló.
saludos desde mi realidad perdida.
Muy triste, inquietante pero a la vez reflexivo sus sentimientos.![]()
Me veo entre
efímeros destellos
del telón fulminante.
Flechas de tiempo
rasgan en centímetros
membranas oculares.
No siento más allá
de los verbos,
las lágrimas se pierden
entre las teclas del altruismo.
En una urbe
de enfermizos
silencios,
acaparo el entierro
de los ciegos en mi pecho.
Nube negra,
oculta
lo ufano
de este pañuelo,
apretando
la faringe,
los codos,
los nudos en el vientre,
los espacios huecos
en el testamento de mi piel.
Amordazada
en un suplicio,
desaparezco.
¿Llegará al cielo esta mirada sin consuelo?
Me quedo,
anestesiando segundos,
forzando a la piel adaptarse
al molde doliente
de los polos,
magnetizando
mi profundo elipsis.
El mar malva se sumerge
A centímetros de mí,
hilos de plata
adornando
la figura del encanto.
Subliminal encuentro;
El brillo y el ocaso.
Secuencial penumbra
de otra muerte
desdoblándose
ante el fracaso.
No controlo
el respiro;
Ese,
que esclaviza
el punto final
de los sentidos.
El latido
opacándose,
como la suave brisa
de este atardecer.
De mordidas
o roces disidentes
mi corazón se nutre;
Inocente
de jubileo emocional,
disfraza
el retrato de los años
en un cisne y su leda.
Amenazada o extinta la tez
cubierta por sales,
incrementando la agonía
de los intersticios;
El reflejo de
mis sentidos en la aurora boreal
se desvanece
alquilando espacios.
Subyugada imito una pared;
Anhelo,
mortíferas sombras
con sus espadas danzantes,
degollando a placer
el laurel de mis males.
Estuario demencial;
Sentir
humillado los poros
por una dúctil vanidad.
Quisiera
rectificar
las huellas de mis manos;
Atar
ilusiones a las pestañas.
Transformarme
en la escudera de hojas
y
que las líneas del viento
me dibujen
sin paisajes, ni tiempo,
fertilizándome entre deseos.
Que el bostezo de ángeles,
sacuda
esta neurosis;
Que la letanía
de otro crepúsculo,
abrace
la tristeza de esta
tenue
y ya mutilada esperanza
de encontrar mañana
en un ayer
nunca presente