Esa vez, fue un encuentro diferente.
Estallaba la audacia en la mañana;
y en su traje de ruedos la campana
anardecìa con su rojo ardiente.
Esa vez, sì, fue mirarnos frente a frente.
Aletearon feroces sus pestañas;
y en la oscura retina que no engaña
la lujuria de amor resplandeciente.
Se inquietaron el pàjaro y la rosa,
hacia el romero fue la mariposa
y palpitaron trèmulos sus pechos..
Y en lascivo y suave devaneo
su cuerpo se ondulò con el deseo
sobre el verde estupor de los helechos!
Estallaba la audacia en la mañana;
y en su traje de ruedos la campana
anardecìa con su rojo ardiente.
Esa vez, sì, fue mirarnos frente a frente.
Aletearon feroces sus pestañas;
y en la oscura retina que no engaña
la lujuria de amor resplandeciente.
Se inquietaron el pàjaro y la rosa,
hacia el romero fue la mariposa
y palpitaron trèmulos sus pechos..
Y en lascivo y suave devaneo
su cuerpo se ondulò con el deseo
sobre el verde estupor de los helechos!