No temo tu presencia silenciosa,
ni el límite final que me señalas;
eres el fin del ruido y de las alas
que cargan con la duda dolorosa.
Llegarás como llega toda cosa,
sin culpa, sin maldad, sin amenazas;
ni juez, ni enemiga, ni desgracia:
eres ley natural, firme y hermosa.
Si vienes, que me encuentre en pie y sereno,
habitando en completo lo vivido,
sin rabia, sin lamento, sin cadena.
Pues muere sólo aquel que muere ajeno
a lo que fue, sin haber comprendido
que aceptar es la forma más serena.
ni el límite final que me señalas;
eres el fin del ruido y de las alas
que cargan con la duda dolorosa.
Llegarás como llega toda cosa,
sin culpa, sin maldad, sin amenazas;
ni juez, ni enemiga, ni desgracia:
eres ley natural, firme y hermosa.
Si vienes, que me encuentre en pie y sereno,
habitando en completo lo vivido,
sin rabia, sin lamento, sin cadena.
Pues muere sólo aquel que muere ajeno
a lo que fue, sin haber comprendido
que aceptar es la forma más serena.