Versos entre dos orillas
Poeta recién llegado
Aunque me alegré por su bienvenida
sigo sin enrocarme por pendones.
Después de ti no valen mis cojones
las damas australes de la partida.
Echando piezas a acción diferida
cojo en un burro sigo a trompicones.
Entre alfileres, si no a empujones,
a punto de tomar otra salida.
Desde tu torre (que ya he visitado)
tus pecas me brindan tus dos pecados
y tu carita de culo perfecto,
mientras meneas tu cuerpo selecto...
¿Qué si juego? Has dado con mi defecto.
No hasta dar a tu Rey por ahogado.
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