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Soneto negro nº7

prcantos

λίθον ͑ον απεδοκίμασαν ͑οι οικοδομουντες
Por más luz que a mis ojos reducida
ilumine gigante mi deseo,
más confuso es mi abismo y menos veo
cegadora tu imagen invertida.

¡Cuánta verdad! ¡Cuánta alma restringida!
¡Cuánta claridad turbia es la que creo!
¡El triunfo final del androceo
cuando alumbre la luna por la herida!

¡Cuánta sangre reluce en mis temores!
¡Cuánta, ay, revelación del negativo
hasta que el sol consuma los planetas!

Ojos ante el espejo destructores,
cerrados al fluir del genitivo
y al sueño azul de los anacoretas.
 
Por más luz que a mis ojos reducida
ilumine gigante mi deseo,
más confuso es mi abismo y menos veo
cegadora tu imagen invertida.

¡Cuánta verdad! ¡Cuánta alma restringida!
¡Cuánta claridad turbia es la que creo!
¡El triunfo final del androceo
cuando alumbre la luna por la herida!

¡Cuánta sangre reluce en mis temores!
¡Cuánta, ay, revelación del negativo
hasta que el sol consuma los planetas!

Ojos ante el espejo destructores,
cerrados al fluir del genitivo
y al sueño azul de los anacoretas.

Esta séptima entrega me ha gustado a medias, Pablo; bueno no sé si exactamente a medias (fifty/fifty) o en algún otro porcentaje aproximado arriba-abajo, más o menos; aún estoy indeciso, de ahí que no haya querido darle al "me gusta"; pienso que debieran existir más opciones en esa pestaña, como esta de "me gusta a medias" que podría ser el mismo icono actual con el pulgar alzado seguido, por ejemplo, de esto: 1/2 .

Yo a estos sonetos más que negros los llamaría oscuros por lo difícil que se hace (al menos para mí) su interpretación, pero bueno, a la espera de que al final nos desveles algo sobre de qué va exactamente esto, uno (yo) prefiere elucubrar haciendo conjeturas pero para no meter demasiado la pata me las reservo. Lo que sí te diré, y no es la primera vez que te lo expreso, es que tu poesía me gusta mucho a pesar de su oscuridad, o vete tú a saber si precisamente por ella.

Y ahora te diré que me ha gustado especialmente el verso
¡El triunfo final del androceo
en el que hay que hacer esa diéresis en "triunfo" para cuadrar la métrica; me ha gustado también el oxímoron del verso
¡Cuánta claridad turbia es la que creo!
y eso a pesar de ese acento antirrítmico en 5ª; y por su belleza lírica me gusta mucho también el último verso : "y el sueño azul de los anacoretas".

De resto decirte que veo que sigues con tu personal modo tan hiperbatoniano en donde al parecer la alteración sintáctica se confirma como estilo inconfundible de la casi generalidad de tus poemas, pero eso, aclaro, no me incordia; ya me he acostumbrado a ello cuanto más leo a Góngora.

Ahora sí me gustaría comentarte alguna cosa respecto a acentos y sinalefas en este trabajo. Este verso: lo recito así

¡Cuánta verdad! ¡Cuántalma restringida!
y recitado así te he de decir que me suena fatal y no sé si es porque haces la sinalefa en 6ª o por una malsonancia de esa unión, porque probablemente no me sonaría tan mal si esa sinalefa fuera ¡cuánta órbita!, por ejemplo. Desde luego no es por los tres acentos seguidos en 4ª,5ª y 6ª; he visto tres acentos seguidos en otros verso y no me espantan, así que mi conclusión es que lo que me incomoda de ese verso es la sinalefa en 6ª y especialmente que sea esa sinalefa pues al unir esas dos palabras se forma una especie de calambur que, insisto, me suena mal.

Igual me sucede con este verso:

¡Cuántay, revelación del negativo!
en el que esa sinalefa me malsuena mucho también.

Bueno y por ahora ya está bien que creo que me extiendo demasiado.

Saludos cordiales.
 
Última edición:
En este caso al igual que a Juan no me convencen ese par de versos, los de las sinalefas, no veo el motivo de incluir ese ¡ay!. Supongo que lo habrá, a ver cuándo nos puedes iluminar en el sentido de tus versos sin cegarnos.


Y la sinalefa en sexta sílaba con la palabra alma ya la he visto varias veces y nunca me agrada.

Eso sí, el primer cuarteto con sus hiperbatones y oximorones me encanta.

Un abrazo.
Sergio.
 
Gracias por leer y comentar, Juan Ramón. Destacas algunos versos con acentuaciones arriesgadas: lo son. Dices que te gusta sólo a medias; a mí, en cambio, éste me parece uno de los más redondos en cuanto a su construcción: el curso rítmico, la distribución del material, la concentración temática... Aclaro también que fue prácticamente repentizado: el primer verso se me ocurrió por la mañana en el coche, y por la tarde lo completé en un rato.

Yo a estos sonetos más que negros los llamaría oscuros

Son cosas/distintas. Una cosa es la dificultad y otra ese carácter que he llamado "negro" y del que hablaré pronto, cuando publique uno o dos más y dé por cerrada la serie.

Este verso: lo recito así

¡Cuánta verdad! ¡Cuántalma restringida!
y recitado así te he de decir que me suena fatal y no sé si es porque haces la sinalefa en 6ª o por una malsonancia de esa unión, porque probablemente no me sonaría tan mal si esa sinalefa fuera ¡cuánta órbita!, por ejemplo. Desde luego no es por los tres acentos seguidos en 4ª,5ª y 6ª; he visto tres acentos seguidos en otros verso y no me espantan, así que mi conclusión es que lo que me incomoda de ese verso es la sinalefa en 6ª y especialmente que sea esa sinalefa pues al unir esas dos palabras se forma una especie de calambur que, insisto, me suena mal.

Pues ya está: tú mismo has encontrado el problema. No debes recitar "cuán / tál / ma", sino "cuán / taál / ma". Ten en cuenta que la sinalefa no puede eliminar sonidos vocálicos: sólo los une en una sola sílaba. Ya hablamos de esto hace poco: que la sonoridad sea dura, que lo es y mucho, no es impedimento para usarlos oportunamente en un contexto, por cierto, claramente exaltado como ese cuarteto lleno de exclamaciones.

Esto también te contesta a ti, Sergio, creo. Lo primero, gracias también por leer y comentar.

En este caso al igual que a Juan no me convencen ese par de versos, los de las sinalefas, no veo el motivo de incluir ese ¡ay!.

Efectivamente ese "ay" es prescindible, pero cumple una importante función musical: convierte un verso largo, tendido y casi átono "cuánta revelación del negativo", un 16, en un extraño, movido y desequilibrado 126. Son recursos expresionistas que uso con cierta frecuencia.

Eso sí, el primer cuarteto con sus hiperbatones y oximorones me encanta.

Me alegro.

Por favor, no os sintáis mal por extenderos en vuestros comentarios: me gusta mucho leeros y aprender de vuestra recepción de mi poesía. Saludos y gracias.
 

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