licprof
Poeta fiel al portal
soneto que no suena porque nunca supe tocar
la viola, el violìn, el violonchelo, el chelo, apenas
la dulce flauta, en una orquesta de señoritos
alumnos, allà, por la dècada del 80, normal anormal,
escuela de noche: y nos ìbamos de gira, a tocar la flauta
como flautistas de hamelin, con la diferencia de que no
nos seguìa nadie: ni siquiera el señor gobernador, lo recuerdo
muy bien, tuvo la deferencia de, desconcertado, escuchar nuestro
concierto: nuestros desarreglos. Por tocar esa maldita flauta, hoy
tengo los dientes de adelante torcidos, por culpa del señor profesor
de mùsica, que nunca me dijo nada, al respecto. Ahora, de vez en cuando,
toco la flauta en las tardes del otoño encuarentenado, mientras caen las
otoñales hojas y recuerdo, lejanamente, el pasado tiempo, fugaz, con la
frescura de la primera vez, y la intensidad de la ùltima vez, como si mañana fuera a morirme
durante la noche, casi sin darme cuenta, mientras duermo como un angelito,
o como un animal en letargo, una serpiente, acaso, durante el invierno màs crudo e infernal
la viola, el violìn, el violonchelo, el chelo, apenas
la dulce flauta, en una orquesta de señoritos
alumnos, allà, por la dècada del 80, normal anormal,
escuela de noche: y nos ìbamos de gira, a tocar la flauta
como flautistas de hamelin, con la diferencia de que no
nos seguìa nadie: ni siquiera el señor gobernador, lo recuerdo
muy bien, tuvo la deferencia de, desconcertado, escuchar nuestro
concierto: nuestros desarreglos. Por tocar esa maldita flauta, hoy
tengo los dientes de adelante torcidos, por culpa del señor profesor
de mùsica, que nunca me dijo nada, al respecto. Ahora, de vez en cuando,
toco la flauta en las tardes del otoño encuarentenado, mientras caen las
otoñales hojas y recuerdo, lejanamente, el pasado tiempo, fugaz, con la
frescura de la primera vez, y la intensidad de la ùltima vez, como si mañana fuera a morirme
durante la noche, casi sin darme cuenta, mientras duermo como un angelito,
o como un animal en letargo, una serpiente, acaso, durante el invierno màs crudo e infernal