Una música rítmica
rompía la tarde
en trocitos cálidos.
En mis pies dormida
la gata temblaba;
su sueño ponía una porción de calma
dentro de las horas,
de las luces naranjas.
Algo de paz
se escapa despacio
entre la fisura de la ventana.
El calor de los radiadores
flota en la habitación
haciendo agradable
el tiempo de la estancia.
Le hirieron las sombras
cuando prendí la lámpara,
y mis ojos agradecieron
el chorro blanco sobre el papel.
La cortina negra de la noche
se partió con el farol de la esquina.
Desde mi casa
observaba curiosa
la vida lenta de la calle.
Me sorprendió la luna
sin querer mirarle,
y me embauco como siempre
con su sonrisa transparente.
Recorrió todo el cielo,
se volvió azul su camino,
veló todo mi sueño
que sorprendió a mi cuerpo
en la clara ventana.
rompía la tarde
en trocitos cálidos.
En mis pies dormida
la gata temblaba;
su sueño ponía una porción de calma
dentro de las horas,
de las luces naranjas.
Algo de paz
se escapa despacio
entre la fisura de la ventana.
El calor de los radiadores
flota en la habitación
haciendo agradable
el tiempo de la estancia.
Le hirieron las sombras
cuando prendí la lámpara,
y mis ojos agradecieron
el chorro blanco sobre el papel.
La cortina negra de la noche
se partió con el farol de la esquina.
Desde mi casa
observaba curiosa
la vida lenta de la calle.
Me sorprendió la luna
sin querer mirarle,
y me embauco como siempre
con su sonrisa transparente.
Recorrió todo el cielo,
se volvió azul su camino,
veló todo mi sueño
que sorprendió a mi cuerpo
en la clara ventana.