La Corporación
Poeta veterano
(Frenopático Evaristo Corumelo
Marzo 14 del año de la Iguana)
Sopló un gran viento.
Desde aquella extraña belleza
los ojos se apagaban,
las olas se abrieron
en miles de lirios,
también de muerto.
Y la tierra quedó desnuda,
desnuda la forma y la palabra;
consagrada a la ausencia
de toda emoción estable.
Sólo mi roca permaneció inmóvil
después tanto miedo.
El silbido de sus agujeros
contemplaba cómo la vida
se deslizaba suave
hasta desaparecer.
-Aquellos gusanos
eran la misma muerte-
¿por qué los deseos consentidos
ahuyentaron su retorno?
Levanté los ojos cuando todo pasó,
agarré un puñado de tierra huérfana;
quería sentir algo caliente y cercano.
Había llegado el momento
de recrear el mundo.
Las cosas pequeñas,
otras formas de belleza,
los presagios como futuro,
la intuición como presente.
Sólo tenía una inquietud,
¿cómo diseñaría de nuevo
la culebra rara del amor?
Armilo Bretón
Marzo 14 del año de la Iguana)
Sopló un gran viento.
Desde aquella extraña belleza
los ojos se apagaban,
las olas se abrieron
en miles de lirios,
también de muerto.
Y la tierra quedó desnuda,
desnuda la forma y la palabra;
consagrada a la ausencia
de toda emoción estable.
Sólo mi roca permaneció inmóvil
después tanto miedo.
El silbido de sus agujeros
contemplaba cómo la vida
se deslizaba suave
hasta desaparecer.
-Aquellos gusanos
eran la misma muerte-
¿por qué los deseos consentidos
ahuyentaron su retorno?
Levanté los ojos cuando todo pasó,
agarré un puñado de tierra huérfana;
quería sentir algo caliente y cercano.
Había llegado el momento
de recrear el mundo.
Las cosas pequeñas,
otras formas de belleza,
los presagios como futuro,
la intuición como presente.
Sólo tenía una inquietud,
¿cómo diseñaría de nuevo
la culebra rara del amor?
Armilo Bretón
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