joseph requena
Poeta recién llegado
Sostuve tu mano, la sostuve
Y aun no lo creo:
Sentí el calor de tu piel,
Lo sentí y me encanto.
Nuestros alientos se confundieron,
Se mezclaron en la atmósfera nuestra;
Observaba tu única pupila mientras
Mi parpado cubre la luz.
Busco tus labios en mi noche
Y aun no los encuentro pero porque
Porque sus labios de mi se alejan;
Porque sus labios se esconden.
Pero sostengo su mano, suave, blanca;
Y ella enreda sus dedos con los míos,
Aun no encuentro sus labios
Y ya me canse de la oscuridad.
Sus labios se me perdieron
Pero sostengo tu mano fría, tu mano blanca;
La sostengo, su aliento se ha marchado
Y otra vez tenemos dos pupilas
Y aun no lo creo:
Sentí el calor de tu piel,
Lo sentí y me encanto.
Nuestros alientos se confundieron,
Se mezclaron en la atmósfera nuestra;
Observaba tu única pupila mientras
Mi parpado cubre la luz.
Busco tus labios en mi noche
Y aun no los encuentro pero porque
Porque sus labios de mi se alejan;
Porque sus labios se esconden.
Pero sostengo su mano, suave, blanca;
Y ella enreda sus dedos con los míos,
Aun no encuentro sus labios
Y ya me canse de la oscuridad.
Sus labios se me perdieron
Pero sostengo tu mano fría, tu mano blanca;
La sostengo, su aliento se ha marchado
Y otra vez tenemos dos pupilas
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