Soy de versos y de luz I-X. A la memoria de Pablo Menassa de Lucia

Fabián Menassa

Poeta adicto al portal
[MUSICA]http://sites.google.com/site/lavozdelavida/Home/Okpal.mp3?attredirects=0[/MUSICA]

Vengo para contar mi historia,
no es;
la historia escrita por los vencedores
pues debéis saberlo;
esta vez,
perdí como en la guerra,
perdí,
como en el juego con la vida
cuando el corazón deja de latir
mientras mis nervios arañaban mi caída
y un vacío de intempestiva noche
le tendía la mano a todos los finales.
Mis últimas fibras, amielínicas,
se preñan de dolor mudo,
casi inerte.

No traigo nada en los bolsillos,
alguna ajena deuda tal vez
un poquito de mierda,
una nada de nada,
que valga lo pagado.


Soy,
el que cantando,
estira las cuerdas de la guitarra
hasta partirlas;
tierras podridas y escombros
atraviesa mi canto,
mi verde voz.
Cuando me defendía
con puños y dientes de la muerte,
una fuerza delirante de grandezas
lejanas como astros
me agarraba los brazos por la espalda,
tiñendo de azul…
rojos derramados.

Soy el que todos aman,
el que levanta siempre su brazo por la amistad,
vengo a contar mi historia…
Soy Okpal,
Tupacamarú beso mi nacimiento
en su grito de historia en mil pedazos.
De un golpe
levanté madera y tierra,
de un grito
apagué todas las noches
y le puse
a esa oscuridad infinita;
la sonrisa velada de la luna,
un manto de estrellas,
de ruedas de bueyes,
constelaciones…

Soy Okpal,
salí de Buenos Aires,
cuando la peste andaba cerca
De aquellos tiernos años,
Quedó en mi mirada
la verde Pampa de amada madre
la colosal fiereza
del buenos aires de mi padre,
la memoria de Che
y algunos tangos.

Soy Okpal,
señor de todas las alturas,
le hice un cielo perenne al amor,
a la locura
y puse al servicio de mis puños la justicia,
cierta bondad,
técnicas ancestrales de combate,
en mi pálido cuerpo
de amanecer luminoso.
Crecí también contra mi mismo
isla azotada por arcanos mares,
en el tiempo
en que una España adormecida
golpeada por el azul enano insatisfecho
había abierto sus puertas
irremediablemente hacia el futuro,
verde oliva y esperanza.


Soy Okpal
crecí en todas direcciones,
le opuse a la muerte un poema
y me nacieron alas en los pies;
mi figura atlética al aire liberada,
yo,
águila vespertina ,
he alcanzado en mi vuelo
la línea misma del horizonte…
después,
os digo,
no hay nada,
silencio se escucharía
si hubiera allí oídos despiertos,
ojos que escuchasen.

Lloré todas las guerras,
Los vivos muertos,
las ausencias,
las hadas desvalidas,
los muertos muertos
la soledad,
los silencios,
las caídas;
lloré los desencuentros,
las partidas;
mi llanto fue el mar,
la pasión infinita de las olas,
la incansable hidrografía
del rostro ajado de una Tierra convulsa,
estremecida.
Soy Okpal,
mi patria ahora
es el corazón de la gente viva,
mi leve y extenuado temblor universal:
la poesía,
 
Última edición:
Y qué sería de nosotros, sin haber pasado buenas y malas, sin recuerdos, memoria, llanto y alegrías.
Y cuántas cosas nos esperan aún! lo bueno, es como lo dices en el último párrafo, que vamos encontrando un sitio, "el corazón de la gente viva", y la poesía como respiro obligado.
Una gran poesía dedicada a la memoria de quien te marcó mucho en la vida.
Besos fabi, todas las estrellas
 
Las caras de la vida no siempre nos sonrien, voy a grabar este poema con un gran amigo que toca la guitarra, vamos a tratar de ponerle de fondo una balada de Los Ángeles del Infierno que me marcó desde chiquito, Al otro lado del silencio. Y bueno me hizo muy bien terminar de escribir este poema aunque tendré que aprender a no emocionarme al leerlo para poder grabarlo en condiciones. Al final no quedó mal del todo. Gracias por tu paso y tus palabras, besotes y cariños linda
 
Fabián Menassa;2862702 dijo:
[MUSICA]http://sites.google.com/site/lavozdelavida/Home/Okpal.mp3?attredirects=0[/MUSICA]

Vengo para contar mi historia,
no es;
la historia escrita por los vencedores
pues debéis saberlo;
esta vez,
perdí como en la guerra,
perdí,
como en el juego con la vida
cuando el corazón deja de latir
mientras mis nervios arañaban mi caída
y un vacío de intempestiva noche
le tendía la mano a todos los finales.
Mis últimas fibras, amielínicas,
se preñan de dolor mudo,
casi inerte.

No traigo nada en los bolsillos,
alguna ajena deuda tal vez
un poquito de mierda,
una nada de nada,
que valga lo pagado.


Soy,
el que cantando,
estira las cuerdas de la guitarra
hasta partirlas;
tierras podridas y escombros
atraviesa mi canto,
mi verde voz.
Cuando me defendía
con puños y dientes de la muerte,
una fuerza delirante de grandezas
lejanas como astros
me agarraba los brazos por la espalda,
tiñendo de azul…
rojos derramados.

Soy el que todos aman,
el que levanta siempre su brazo por la amistad,
vengo a contar mi historia…
Soy Okpal,
Tupacamarú beso mi nacimiento
en su grito de historia en mil pedazos.
De un golpe
levanté madera y tierra,
de un grito
apagué todas las noches
y le puse
a esa oscuridad infinita;
la sonrisa velada de la luna,
un manto de estrellas,
de ruedas de bueyes,
constelaciones…

Soy Okpal,
salí de Buenos Aires,
cuando la peste andaba cerca
De aquellos tiernos años,
Quedó en mi mirada
la verde Pampa de amada madre
la colosal fiereza
del buenos aires de mi padre,
la memoria de Che
y algunos tangos.

Soy Okpal,
señor de todas las alturas,
le hice un cielo perenne al amor,
a la locura
y puse al servicio de mis puños la justicia,
cierta bondad,
técnicas ancestrales de combate,
en mi pálido cuerpo
de amanecer luminoso.
Crecí también contra mi mismo
isla azotada por arcanos mares,
en el tiempo
en que una España adormecida
golpeada por el azul enano insatisfecho
había abierto sus puertas
irremediablemente hacia el futuro,
verde oliva y esperanza.


Soy Okpal
crecí en todas direcciones,
le opuse a la muerte un poema
y me nacieron alas en los pies;
mi figura atlética al aire liberada,
yo,
águila vespertina ,
he alcanzado en mi vuelo
la línea misma del horizonte…
después,
os digo,
no hay nada,
silencio se escucharía
si hubiera allí oídos despiertos,
ojos que escuchasen.

Lloré todas las guerras,
Los vivos muertos,
las ausencias,
las hadas desvalidas,
los muertos muertos
la soledad,
los silencios,
las caídas;
lloré los desencuentros,
las partidas;
mi llanto fue el mar,
la pasión infinita de las olas,
la incansable hidrografía
del rostro ajado de una Tierra convulsa,
estremecida.
Soy Okpal,
mi patria ahora
es el corazón de la gente viva,
mi leve y extenuado temblor universal:
la poesía,




Es un poema precioso,
que bella dedicatoria le has regalado,
con versos muy dulces y agradables de leer.
Me gustó mucho escuchar tu voz,
y decirte que recitas muy bien.
Un placer haber pasado, un beso
 
excelente y atrapante escrito...un placer pasar por aqui..gracias x detenerte en "quisiera ser..."
 
Fabián Menassa;2862702 dijo:
[MUSICA]http://sites.google.com/site/lavozdelavida/Home/Okpal.mp3?attredirects=0[/MUSICA]

Vengo para contar mi historia,
no es;
la historia escrita por los vencedores
pues debéis saberlo;
esta vez,
perdí como en la guerra,
perdí,
como en el juego con la vida
cuando el corazón deja de latir
mientras mis nervios arañaban mi caída
y un vacío de intempestiva noche
le tendía la mano a todos los finales.
Mis últimas fibras, amielínicas,
se preñan de dolor mudo,
casi inerte.

No traigo nada en los bolsillos,
alguna ajena deuda tal vez
un poquito de mierda,
una nada de nada,
que valga lo pagado.


Soy,
el que cantando,
estira las cuerdas de la guitarra
hasta partirlas;
tierras podridas y escombros
atraviesa mi canto,
mi verde voz.
Cuando me defendía
con puños y dientes de la muerte,
una fuerza delirante de grandezas
lejanas como astros
me agarraba los brazos por la espalda,
tiñendo de azul…
rojos derramados.

Soy el que todos aman,
el que levanta siempre su brazo por la amistad,
vengo a contar mi historia…
Soy Okpal,
Tupacamarú beso mi nacimiento
en su grito de historia en mil pedazos.
De un golpe
levanté madera y tierra,
de un grito
apagué todas las noches
y le puse
a esa oscuridad infinita;
la sonrisa velada de la luna,
un manto de estrellas,
de ruedas de bueyes,
constelaciones…

Soy Okpal,
salí de Buenos Aires,
cuando la peste andaba cerca
De aquellos tiernos años,
Quedó en mi mirada
la verde Pampa de amada madre
la colosal fiereza
del buenos aires de mi padre,
la memoria de Che
y algunos tangos.

Soy Okpal,
señor de todas las alturas,
le hice un cielo perenne al amor,
a la locura
y puse al servicio de mis puños la justicia,
cierta bondad,
técnicas ancestrales de combate,
en mi pálido cuerpo
de amanecer luminoso.
Crecí también contra mi mismo
isla azotada por arcanos mares,
en el tiempo
en que una España adormecida
golpeada por el azul enano insatisfecho
había abierto sus puertas
irremediablemente hacia el futuro,
verde oliva y esperanza.


Soy Okpal
crecí en todas direcciones,
le opuse a la muerte un poema
y me nacieron alas en los pies;
mi figura atlética al aire liberada,
yo,
águila vespertina ,
he alcanzado en mi vuelo
la línea misma del horizonte…
después,
os digo,
no hay nada,
silencio se escucharía
si hubiera allí oídos despiertos,
ojos que escuchasen.

Lloré todas las guerras,
Los vivos muertos,
las ausencias,
las hadas desvalidas,
los muertos muertos
la soledad,
los silencios,
las caídas;
lloré los desencuentros,
las partidas;
mi llanto fue el mar,
la pasión infinita de las olas,
la incansable hidrografía
del rostro ajado de una Tierra convulsa,
estremecida.
Soy Okpal,
mi patria ahora
es el corazón de la gente viva,
mi leve y extenuado temblor universal:
la poesía,


Una historia en versos.
una historia de un ser que tal vez perdió muchas cosas triviales y gano otras cuantas del alma. Una historias que habla de raices del alma...
No diré más.
Estrellas a tu pluma.
abrazos.
ana.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba