Old Soul
Poeta adicto al portal
-Solo, me siento solo...- dijo mientras se llevaba la botella de absenta a los labios.
-¿Solo? Te sientes solo porque quieres. ¡Encuéntrate a ti mismo!-
-Qué fácil es decirlo.- pronunció antes de dar otro sonoro trago.
-¡Deja la puta botella ya! Te estás matando como el más cobarde de los suicidas, poco a poco.-
-Al menos ella no me hace reproches.-
-¿Reproches? ¿De qué te extrañas? ¿Pero tú te has visto? Tienes la botella pegada a la boca todo el puto día. De no comer te estás quedando en los huesos y ese tono amarillento de tu cara no promete nada bueno. Además, eres un vago que no hace nada.-
-Eso no es cierto, escribo.-
-Dirás que escribías, pues ya va a ser casi dos años que no terminas una página entera. ¿Y qué escribiste? Tres libros. El primero podríamos decir que no estaba mal, para haberlo escrito tú, pero los otros dos son pura mierda, y lo sabes.-
-El editor me presionaba, tenía que cumplir el contrato.-
-¡Tonterías! Sabes que esa no fue la razón. Necesitabas el dinero. ¿Y para qué? Para gastártelo en drogas y putas a las que no contratas para follártelas, no, pues ya casi ni se te levanta, sólo las contratas para hablarles de ella. ¿Ya has adivinado por qué se casó con aquel tipo o necesitas más pistas? Te daré una pista más. Eres patético. La dejaste preñada.-
-No, eso no es cierto…- murmuró apenas.
-¿No? Has visto las fotos de su hijo, es idéntico a ti y, casualmente, tiene un año ya, lo que si le sumas nueve meses… ¿Sabes contar?-
-¡No! ¡No es cierto!-
-Eso, engáñate a ti mismo pero lo cierto es que a que eres un alcohólico, un drogadicto, a que te crees el ombligo del mundo, a que eres un fracasado, a que no se te levanta ni con pastillas, hay que añadirle también que eres un padre de mierda. O sea, eres igualito a tu padre.-
-¡Serás hijo de puta!- gritó mientras lanzaba la botella de absenta contra el único espejo de la solitaria habitación de hotel.
Luego, se dirigió hacia sus pantalones, sacó de uno de sus bolsillos su teléfono, dio al botón de rellamada y, tras que descolgaran, musitó un tembloroso “No me cuelgues. Soy yo, otra vez…”
-¿Solo? Te sientes solo porque quieres. ¡Encuéntrate a ti mismo!-
-Qué fácil es decirlo.- pronunció antes de dar otro sonoro trago.
-¡Deja la puta botella ya! Te estás matando como el más cobarde de los suicidas, poco a poco.-
-Al menos ella no me hace reproches.-
-¿Reproches? ¿De qué te extrañas? ¿Pero tú te has visto? Tienes la botella pegada a la boca todo el puto día. De no comer te estás quedando en los huesos y ese tono amarillento de tu cara no promete nada bueno. Además, eres un vago que no hace nada.-
-Eso no es cierto, escribo.-
-Dirás que escribías, pues ya va a ser casi dos años que no terminas una página entera. ¿Y qué escribiste? Tres libros. El primero podríamos decir que no estaba mal, para haberlo escrito tú, pero los otros dos son pura mierda, y lo sabes.-
-El editor me presionaba, tenía que cumplir el contrato.-
-¡Tonterías! Sabes que esa no fue la razón. Necesitabas el dinero. ¿Y para qué? Para gastártelo en drogas y putas a las que no contratas para follártelas, no, pues ya casi ni se te levanta, sólo las contratas para hablarles de ella. ¿Ya has adivinado por qué se casó con aquel tipo o necesitas más pistas? Te daré una pista más. Eres patético. La dejaste preñada.-
-No, eso no es cierto…- murmuró apenas.
-¿No? Has visto las fotos de su hijo, es idéntico a ti y, casualmente, tiene un año ya, lo que si le sumas nueve meses… ¿Sabes contar?-
-¡No! ¡No es cierto!-
-Eso, engáñate a ti mismo pero lo cierto es que a que eres un alcohólico, un drogadicto, a que te crees el ombligo del mundo, a que eres un fracasado, a que no se te levanta ni con pastillas, hay que añadirle también que eres un padre de mierda. O sea, eres igualito a tu padre.-
-¡Serás hijo de puta!- gritó mientras lanzaba la botella de absenta contra el único espejo de la solitaria habitación de hotel.
Luego, se dirigió hacia sus pantalones, sacó de uno de sus bolsillos su teléfono, dio al botón de rellamada y, tras que descolgaran, musitó un tembloroso “No me cuelgues. Soy yo, otra vez…”
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