Flor de agosto
Poeta que considera el portal su segunda casa
Su mirada tomó la forma de un océano
cuando vi las olas subir desde la línea del horizonte de sus ojos.
Me dejé caer en la profundidad
de aquel inmenso charco de agua salada.
Tragué agua y sentí que me ahogaba.
Quedé abrumada con la fuerza de esas lágrimas que brotaban cual olas golpeando la orilla del litoral.
Seguí tragando agua salada
casi sin poder respirar.
Intenté con todas mis fuerzas pero no pude mantenerme a flote,
y me hundí en el dolor de su pérdida.
Solamente lo pude abrazar,
y allí, los dos,
entre lágrimas y sollozos,
quedamos frente a un féretro.
Esa nave guardaba los restos
de su amor ya muerto, preparando zarpar
hacia el océano de la eternidad, dejándonos solos en la playa desolada de la tristeza.
cuando vi las olas subir desde la línea del horizonte de sus ojos.
Me dejé caer en la profundidad
de aquel inmenso charco de agua salada.
Tragué agua y sentí que me ahogaba.
Quedé abrumada con la fuerza de esas lágrimas que brotaban cual olas golpeando la orilla del litoral.
Seguí tragando agua salada
casi sin poder respirar.
Intenté con todas mis fuerzas pero no pude mantenerme a flote,
y me hundí en el dolor de su pérdida.
Solamente lo pude abrazar,
y allí, los dos,
entre lágrimas y sollozos,
quedamos frente a un féretro.
Esa nave guardaba los restos
de su amor ya muerto, preparando zarpar
hacia el océano de la eternidad, dejándonos solos en la playa desolada de la tristeza.
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