Tus suaves y blancas palomas recorren mis dunas haciéndome estremecer con el roce de ellas, creando surcos que después se desvanecen con el roce de tu aliento cuando acercas tu cálido volcán haciendo emanar de las entrañas de mi desierto ocultos geysers a la vez que en el tiempo se escucha un enorme trueno que desvelaría al mismísimo Morfeo.
Farviam.
Farviam.