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Luis Miguel Rubio Domingo
Invitado
¡Acelera! Es ya casi lo único que se escucha en este campo de trabajo. Desde que murió la gorda están todos los mandos más nerviosos. Estoy aquí porque soy la que más huevos tiene, decía con soberbia antes de engullir compulsivamente todo lo que le presentábamos. Fuimos todas al funeral, en formación castrense, tratando de disimular la satisfacción de ver pudrirse a la tirana. Una de nosotras tiene que sucederla. Cada día nos medimos la cintura tratando de percibir algún cambio. A todas nos gustaría dejar de ser obreras.