El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Es el río que vuelve con sus olas, y copa las calles por unas horas,
reclamando lo que es suyo:
Esta costa y sus barrancas, que,
a fuerza de habitantes y relleno,
el hombre le fue robando.
Y él, de tanto en tanto, vuelve.
Inundando los barrios desparejo.
Y uno se arremanga, se resigna y va cruzando un río que hasta recién fue calle.
Sin una queja y sin miedo a la correntada.
Porque sabe que el agua tiene sus razones.
Y que el pellejo de uno no se hunde en el agua dulce,
por más problemas que lleve encima.
reclamando lo que es suyo:
Esta costa y sus barrancas, que,
a fuerza de habitantes y relleno,
el hombre le fue robando.
Y él, de tanto en tanto, vuelve.
Inundando los barrios desparejo.
Y uno se arremanga, se resigna y va cruzando un río que hasta recién fue calle.
Sin una queja y sin miedo a la correntada.
Porque sabe que el agua tiene sus razones.
Y que el pellejo de uno no se hunde en el agua dulce,
por más problemas que lleve encima.