Raamses
Poeta asiduo al portal
Si tú sueltas mi mano
yo soltaré las amarras
primero dime a dónde irás a encallar;
prevalece el riesgo de acordar itinerarios, sin querer
siempre dime a dónde te marches
y yo prevaleceré, quieto.
Es el futuro lo que hace nido en nuestras cabezas
y se mueve con libertad de destrucción,
hasta que levantas el teléfono y solicitas pasiva lluvia
buena decisión, tú te quedas a mirarla y yo camino a su par.
La luna se ha caído de la noche estrellada
su tosca cercanía hace brillar los opacos
es triste cuando las antítesis se realizan
porque ambos queríamos tanto que nos pasara
pero no que nos sucediera.
Las sábanas siempre buscarán su desarreglo
su remolino es consciente de tu perfecta silueta
me envía a un ensueño de islas y marea alta
nena, si esto se siente ahogarse
nunca toques tierra.
Las calles están plagadas de incomprensiones
no hacen vilo y todas nos apuntan enseguida
entonces colocamos las manos en modo sorpresa
puede que no podamos soportarlo uno con el otro,
yo las amarras soltaré
si tú sueltas mi mano.
Encontradas no han sido todavía las pruebas
que retoquen las aromas de una melodía de dos, a uno
pero yo no recreo el drama en mi iceberg valiente
sigo errando pero no sé cuanto más pueda evitar dar contigo.
El mundo se ha vuelto un maníaco otra vez
habíamos esperado que los cumpleaños logrados
fuesen útiles al gastarse en el recuerdo;
pero sólo se espera lo peor
cuando se corre con todas las fuerzas en pantano
por eso gasto una esquina de mi vida
aprendiendo a saltar
y enviando postales preguntando por tus saltos.
Le elevo un trono al egoísmo, si brilla algo especial
de todas formas, compartir lo ordinario sigue amenazando
es lo que se me pide y yo cumplo aburrido
por eso ya no me preguntes nunca más
-¿por qué conmigo?-
Somos recados del viento en otras latitudes
equipaje de sugerencias para evitar errores posibles
y se nos ofenderá y se nos intimidará,
pero no huyas, ya soltamos las amarras.
Las noches especiales arribarán a puerto nuevo
con un sonido de fondo sobre guerras más fáciles
y definitivamente esperamos que nos haya hecho bien
si tu caminas a la derecha
yo camino a la otra derecha.
La distancia es jodida cuando quiere respeto
nuestra libertad es un chiste, la gravedad nos reclama
el resto sólo se asoma a enterarse de lo que nos agobia
por eso cuando todavía nos éramos distantes
échate a correr en dirección opuesta
porque hay una fuerza que no podemos comprender.
La agresiva calma ha negociado un gobierno conmigo
acepta que me sienta siempre un extraño cuando llego a casa
por eso concuerdo hacer un trato con demonios de alegría
por favor, déjenme soltar sus amarras.
La vastedad de la deserción ha echado frutos
tengo algo que contar en tarde de café y bares
mido el tiempo por una escala personal en tres actos
y ahora los entornos abiertos me hacen temblar las piernas
es un impuso eléctrico que reza… vuelve, vuelve, vuelve.
El abandono y sus insaciable estatuas de cera
es el engaño en el contrato de sanar
porque si algún día tú sueltas mi mano
tantas cosas malas me pasarán
no podría hallar tal vez el camino
y se me hace tarde por la madrugada
no conseguiría regresar al sendero
a dónde quizás tú ya no estarás.
yo soltaré las amarras
primero dime a dónde irás a encallar;
prevalece el riesgo de acordar itinerarios, sin querer
siempre dime a dónde te marches
y yo prevaleceré, quieto.
Es el futuro lo que hace nido en nuestras cabezas
y se mueve con libertad de destrucción,
hasta que levantas el teléfono y solicitas pasiva lluvia
buena decisión, tú te quedas a mirarla y yo camino a su par.
La luna se ha caído de la noche estrellada
su tosca cercanía hace brillar los opacos
es triste cuando las antítesis se realizan
porque ambos queríamos tanto que nos pasara
pero no que nos sucediera.
Las sábanas siempre buscarán su desarreglo
su remolino es consciente de tu perfecta silueta
me envía a un ensueño de islas y marea alta
nena, si esto se siente ahogarse
nunca toques tierra.
Las calles están plagadas de incomprensiones
no hacen vilo y todas nos apuntan enseguida
entonces colocamos las manos en modo sorpresa
puede que no podamos soportarlo uno con el otro,
yo las amarras soltaré
si tú sueltas mi mano.
Encontradas no han sido todavía las pruebas
que retoquen las aromas de una melodía de dos, a uno
pero yo no recreo el drama en mi iceberg valiente
sigo errando pero no sé cuanto más pueda evitar dar contigo.
El mundo se ha vuelto un maníaco otra vez
habíamos esperado que los cumpleaños logrados
fuesen útiles al gastarse en el recuerdo;
pero sólo se espera lo peor
cuando se corre con todas las fuerzas en pantano
por eso gasto una esquina de mi vida
aprendiendo a saltar
y enviando postales preguntando por tus saltos.
Le elevo un trono al egoísmo, si brilla algo especial
de todas formas, compartir lo ordinario sigue amenazando
es lo que se me pide y yo cumplo aburrido
por eso ya no me preguntes nunca más
-¿por qué conmigo?-
Somos recados del viento en otras latitudes
equipaje de sugerencias para evitar errores posibles
y se nos ofenderá y se nos intimidará,
pero no huyas, ya soltamos las amarras.
Las noches especiales arribarán a puerto nuevo
con un sonido de fondo sobre guerras más fáciles
y definitivamente esperamos que nos haya hecho bien
si tu caminas a la derecha
yo camino a la otra derecha.
La distancia es jodida cuando quiere respeto
nuestra libertad es un chiste, la gravedad nos reclama
el resto sólo se asoma a enterarse de lo que nos agobia
por eso cuando todavía nos éramos distantes
échate a correr en dirección opuesta
porque hay una fuerza que no podemos comprender.
La agresiva calma ha negociado un gobierno conmigo
acepta que me sienta siempre un extraño cuando llego a casa
por eso concuerdo hacer un trato con demonios de alegría
por favor, déjenme soltar sus amarras.
La vastedad de la deserción ha echado frutos
tengo algo que contar en tarde de café y bares
mido el tiempo por una escala personal en tres actos
y ahora los entornos abiertos me hacen temblar las piernas
es un impuso eléctrico que reza… vuelve, vuelve, vuelve.
El abandono y sus insaciable estatuas de cera
es el engaño en el contrato de sanar
porque si algún día tú sueltas mi mano
tantas cosas malas me pasarán
no podría hallar tal vez el camino
y se me hace tarde por la madrugada
no conseguiría regresar al sendero
a dónde quizás tú ya no estarás.