IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Me despertaba,
admirando un cielo silente,
sin tranquilidad,
decido levantarme,
estaba en el medio de una calle,
en el medio de un problema,
me dirijo
como si volviera de hacer unos mandados,
pero con esa desesperación
que otorga amargamente,
la sensación de certeza,
de una desgracia irreparable,
todo parecía oscurecerse,
hasta que toco al fin
la manija de esa puerta,
ahora más pesada,
y sin llave,
se abre,
como si me recibieran gentilmente,
lo primero que pude apreciar,
fue una negritud
mas lóbrega que la noche,
y no tardó en impactarme de lleno,
los semblantes desfigurados,
de mis familiares,
estaba obligado a verlos,
mi cuerpo inmóvil,
como si la sorpresa y el horror,
fueran más grandes
que cualquier miedo que pudiera guardar,
pictóricos derrames se acumulaban,
entre los bordes de mis pasos,
y decidí saltar,
para que me devoren junto al dolor.
admirando un cielo silente,
sin tranquilidad,
decido levantarme,
estaba en el medio de una calle,
en el medio de un problema,
me dirijo
como si volviera de hacer unos mandados,
pero con esa desesperación
que otorga amargamente,
la sensación de certeza,
de una desgracia irreparable,
todo parecía oscurecerse,
hasta que toco al fin
la manija de esa puerta,
ahora más pesada,
y sin llave,
se abre,
como si me recibieran gentilmente,
lo primero que pude apreciar,
fue una negritud
mas lóbrega que la noche,
y no tardó en impactarme de lleno,
los semblantes desfigurados,
de mis familiares,
estaba obligado a verlos,
mi cuerpo inmóvil,
como si la sorpresa y el horror,
fueran más grandes
que cualquier miedo que pudiera guardar,
pictóricos derrames se acumulaban,
entre los bordes de mis pasos,
y decidí saltar,
para que me devoren junto al dolor.