Zulma Martínez
Mar azul...
Sueño que sueño que atravieso puertas
clausuradas por cerrojos de olvido;
que cruzo vados y puentes
sobre tumultuosos ríos;
que te busco, afanosa,
entre neblinas de ausencias;
que traspaso muros
y me persigue el silencio;
y hay una luna blanquísima
y una senda de azúcar
que devora mis pasos.
Sueño que sueño que te busco
y cuando, al fin, te encuentro
simplemente eres un cierzo
que doblega los sauces
con sus manos de hielo.
Y ya no está tu risa,
tampoco tus besos,
ni la mirada profunda
de tus ojos negros.
Me estruja el alma
un fatal presentimiento.
Solamente vienen a mí
antiguas remembranzas
y en esos mares informes
naufrago... me pierdo...
Avanzo hacia ti, entre la bruma,
como en un hechizo
pero, con un suspiro ahuecado
partes presuroso hacia lo incierto.
Sueño que sueño que todo
ha sido un sueño y que estás
conmigo aquí; mas, cuando despierto,
tan sólo un haz de hiriente luz
me recibe entre sus brazos
y se abre ante mí, la soledad
y la aridez de interminable desierto.
clausuradas por cerrojos de olvido;
que cruzo vados y puentes
sobre tumultuosos ríos;
que te busco, afanosa,
entre neblinas de ausencias;
que traspaso muros
y me persigue el silencio;
y hay una luna blanquísima
y una senda de azúcar
que devora mis pasos.
Sueño que sueño que te busco
y cuando, al fin, te encuentro
simplemente eres un cierzo
que doblega los sauces
con sus manos de hielo.
Y ya no está tu risa,
tampoco tus besos,
ni la mirada profunda
de tus ojos negros.
Me estruja el alma
un fatal presentimiento.
Solamente vienen a mí
antiguas remembranzas
y en esos mares informes
naufrago... me pierdo...
Avanzo hacia ti, entre la bruma,
como en un hechizo
pero, con un suspiro ahuecado
partes presuroso hacia lo incierto.
Sueño que sueño que todo
ha sido un sueño y que estás
conmigo aquí; mas, cuando despierto,
tan sólo un haz de hiriente luz
me recibe entre sus brazos
y se abre ante mí, la soledad
y la aridez de interminable desierto.
Última edición: