Vela Vimsatike
Poeta asiduo al portal
cuando sube, el viento sabe a un verde
de una promesa sin nombre,
recargate en su hombro,y no la
mires con ojos reprobatorios
sinfonica elude versos en el lenguaje
natural, que fueron creados,
sin paroxismos, ni metricas
el nombre real de esas estrellas
en su lenguaje natural
mi nombre de verdad...
riega con tus sueños este otoño
de mi mente, dame un poco de tu
enormidad, mientras siga taladrando
recuerdos, y con fina mano
tiñe de negro sus espejos
mientras se derramen pestañas
de la semiotica luna,
y tiñan las campanas con toda su euforia
los ojos del demonio dentro de los mios
su risa saliendo de mi voz
respiro las mañanas siempre de un tibio rojo
escucho su corazon en el mio,
claro, y me detengo para recordar
en un desahogado paisaje parroquial
que tantas mañanas, cuando niño
ahogandome en palacios de cristal
mi cara se derrite, se diluye
entre las grietas del suelo
ya explotado el acido en el vidrio
ahora mis dedos se derraman,
corriendo pro un bosque,
susurros de ramas
y mares de ojos entre los arboles
caigo, y en posicion fetal
me tiendo a escuchar
lo que hablan las estrellas
cuando una mania siga dejando ecos
en el mar de lamentos que inunde ayer
cuando la noche, no me lleve de paseo
en su absurdo trineo, y mi cuerpo al verte
no se estremesca,
simulare, que no pasa nada
de lejos quita esa cara
introvertida en su muro de cristal
y dignate estirar la suave hoja
que marchitas, con cada bresal.
pasa sobre mi, toda tu histeria
cargo el sol sobre mi espalda,
un delicado rasgeo en su mascara
a los ojos no me pudiste mirar.
de una promesa sin nombre,
recargate en su hombro,y no la
mires con ojos reprobatorios
sinfonica elude versos en el lenguaje
natural, que fueron creados,
sin paroxismos, ni metricas
el nombre real de esas estrellas
en su lenguaje natural
mi nombre de verdad...
riega con tus sueños este otoño
de mi mente, dame un poco de tu
enormidad, mientras siga taladrando
recuerdos, y con fina mano
tiñe de negro sus espejos
mientras se derramen pestañas
de la semiotica luna,
y tiñan las campanas con toda su euforia
los ojos del demonio dentro de los mios
su risa saliendo de mi voz
respiro las mañanas siempre de un tibio rojo
escucho su corazon en el mio,
claro, y me detengo para recordar
en un desahogado paisaje parroquial
que tantas mañanas, cuando niño
ahogandome en palacios de cristal
mi cara se derrite, se diluye
entre las grietas del suelo
ya explotado el acido en el vidrio
ahora mis dedos se derraman,
corriendo pro un bosque,
susurros de ramas
y mares de ojos entre los arboles
caigo, y en posicion fetal
me tiendo a escuchar
lo que hablan las estrellas
cuando una mania siga dejando ecos
en el mar de lamentos que inunde ayer
cuando la noche, no me lleve de paseo
en su absurdo trineo, y mi cuerpo al verte
no se estremesca,
simulare, que no pasa nada
de lejos quita esa cara
introvertida en su muro de cristal
y dignate estirar la suave hoja
que marchitas, con cada bresal.
pasa sobre mi, toda tu histeria
cargo el sol sobre mi espalda,
un delicado rasgeo en su mascara
a los ojos no me pudiste mirar.