Angelical TacituRna
Poeta recién llegado
Hurgo en la pradera silenciosa
las palpitaciones de mis venas,
juego en la sencillez de mi vida
con la suavidad de los pétalos.
.
Miró la gran niebla de la sierra
y las colosales nubes trémulas,
cierro mis ojos y sigo soñando,
danzando en la frescura hierba.
.
El viento atroz trae al huracán,
ha llegado bestial a mi pastizal,
veo al bárbaro que sin piedad,
rasga mi puericia y mi calma.
.
Adormecida, a las flores diviso,
ahora marchitas y sin denuedo.
Lanzó un lamento tenue y lloró.
¡Ya no hay danzas, ni juegos!
.
¡El calvario me ha besado!
En el desesperanzador campo,
se alojan mis vestigios lánguidos.
¿Dónde está la gloria del cielo?
las palpitaciones de mis venas,
juego en la sencillez de mi vida
con la suavidad de los pétalos.
.
Miró la gran niebla de la sierra
y las colosales nubes trémulas,
cierro mis ojos y sigo soñando,
danzando en la frescura hierba.
.
El viento atroz trae al huracán,
ha llegado bestial a mi pastizal,
veo al bárbaro que sin piedad,
rasga mi puericia y mi calma.
.
Adormecida, a las flores diviso,
ahora marchitas y sin denuedo.
Lanzó un lamento tenue y lloró.
¡Ya no hay danzas, ni juegos!
.
¡El calvario me ha besado!
En el desesperanzador campo,
se alojan mis vestigios lánguidos.
¿Dónde está la gloria del cielo?