walter mañeleff
Poeta recién llegado
SUFICIENTE UNA VEZ
Aferradas dolorosamente al bajo vientre,
las garras del dolor se ensañan sin pausa
con mi cuerpo enfermo.
Las negras pupilas que me enfrentan, seguras
de su indiscutible triunfo
parecen querer prolongar mi sufrimiento
donde posar su braza ardiente.
¡Dios!, este dolor que no me deja pensar
en otra cosa que en el dolor mismo.
Se terminaron las discusiones entre amigos
que me parecen hoy, fútiles e inconsistentes,
si lo que ahora me importa solamente,
es que termine este martirio.
No hay remedios, palabras amigas ni exorcismos
que le traigan un poco de alivio a mi penuria
o milagroso elixir que apacigüe mi calvario.
Pero en el momento en que el descanso llegue
a mi fatigado cuerpo, deseo que nunca
pueda reencarnar en otro.
Nunca, nunca, nunca, nunca.
21/02/2007
escogiendo cada instante un punto nuevo,
Aferradas dolorosamente al bajo vientre,
las garras del dolor se ensañan sin pausa
con mi cuerpo enfermo.
Las negras pupilas que me enfrentan, seguras
de su indiscutible triunfo
parecen querer prolongar mi sufrimiento
donde posar su braza ardiente.
¡Dios!, este dolor que no me deja pensar
en otra cosa que en el dolor mismo.
Se terminaron las discusiones entre amigos
que me parecen hoy, fútiles e inconsistentes,
si lo que ahora me importa solamente,
es que termine este martirio.
No hay remedios, palabras amigas ni exorcismos
que le traigan un poco de alivio a mi penuria
o milagroso elixir que apacigüe mi calvario.
Pero en el momento en que el descanso llegue
a mi fatigado cuerpo, deseo que nunca
pueda reencarnar en otro.
Nunca, nunca, nunca, nunca.
21/02/2007
escogiendo cada instante un punto nuevo,