Abultados e inmantados
Groseros y carroñeros
Las águilas los divisan deprisa
cayendo como balas a la repisa
Petardos imprecisos
avasallan el cobijo de los hurones
que las jirafas lamen en su cobertizo
Pelo algodonado
elimina el espanto
con su calor encerrado
cuida el sueño amaranto
Ojos saturados de inquietud divina
acuden abalanzándose al ombligo
desde anudadas centurias
salivando venturas
Sigiloso vaivén de la recta persona
que enciende la piel mentirosa
Perpetúa penetrando
pinoculos prisioneros
de políticos traicioneros
En sombrecido acertijo
derramado el vino
por el cuello asesino
Caudales hirientes
sin horizonte sintiente
Sedientos sedimentos
definiendo el caducó uniforme
de rancias y marchitas culpas
que vienen en tranvía
Y no en limosina
dando limón a las alegrías
Ajustemos el reloj
pues dejados los tratados
trajes ajustados
Y anquilosados
Anunciamos
que a salvo andamos
Seguros como las lechuzas
al mediodía cantando aleluyas
Ritmo vaporoso de ingratos infiernos melodeando por si te aposentas
en el cielo de helio
Hiriente hierve el hielo
entumecido bajo los caracoles
tumbados en alcohol
Retumba las catacumbas
recubiertas de espigas
con espinas sin rosas
Maltrato vejatorio
respuesta recibida
de vecinos bien intencionados
bajo las uñas
Almidonada camisa
pertrechados abijones
con ceremonial sonrisa
Estupefacta quedó
la estimulante globalización
que como un globo
ascendia por los siglos
sin encontrar consuelo
en la despedida sorda
Derechos reservados
03/02/2019
Groseros y carroñeros
Las águilas los divisan deprisa
cayendo como balas a la repisa
Petardos imprecisos
avasallan el cobijo de los hurones
que las jirafas lamen en su cobertizo
Pelo algodonado
elimina el espanto
con su calor encerrado
cuida el sueño amaranto
Ojos saturados de inquietud divina
acuden abalanzándose al ombligo
desde anudadas centurias
salivando venturas
Sigiloso vaivén de la recta persona
que enciende la piel mentirosa
Perpetúa penetrando
pinoculos prisioneros
de políticos traicioneros
En sombrecido acertijo
derramado el vino
por el cuello asesino
Caudales hirientes
sin horizonte sintiente
Sedientos sedimentos
definiendo el caducó uniforme
de rancias y marchitas culpas
que vienen en tranvía
Y no en limosina
dando limón a las alegrías
Ajustemos el reloj
pues dejados los tratados
trajes ajustados
Y anquilosados
Anunciamos
que a salvo andamos
Seguros como las lechuzas
al mediodía cantando aleluyas
Ritmo vaporoso de ingratos infiernos melodeando por si te aposentas
en el cielo de helio
Hiriente hierve el hielo
entumecido bajo los caracoles
tumbados en alcohol
Retumba las catacumbas
recubiertas de espigas
con espinas sin rosas
Maltrato vejatorio
respuesta recibida
de vecinos bien intencionados
bajo las uñas
Almidonada camisa
pertrechados abijones
con ceremonial sonrisa
Estupefacta quedó
la estimulante globalización
que como un globo
ascendia por los siglos
sin encontrar consuelo
en la despedida sorda
Derechos reservados
03/02/2019
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