crisantemo
Poeta fiel al portal
Me sentí como un Kleenex que arrojaran
sucio de maquillaje desde lo alto
de una azotea, di ese breve salto
para que los demonios acallaran.
Los edificios daban la impresión
de ser cristal de espejo, reflejaban
las nubes y los pájaros, flotaban
como si fueran pompas de jabón.
Los ojos, los oídos, los cerré
y el tacto de mi piel; abrí mis manos
a los cielos; tomé de los cristianos,
en mis instantes últimos, la fe.
Escuché en el asfalto un golpe seco
y luego nada. Nada, solo el eco.
sucio de maquillaje desde lo alto
de una azotea, di ese breve salto
para que los demonios acallaran.
Los edificios daban la impresión
de ser cristal de espejo, reflejaban
las nubes y los pájaros, flotaban
como si fueran pompas de jabón.
Los ojos, los oídos, los cerré
y el tacto de mi piel; abrí mis manos
a los cielos; tomé de los cristianos,
en mis instantes últimos, la fe.
Escuché en el asfalto un golpe seco
y luego nada. Nada, solo el eco.
