Werther
Poeta recién llegado
No quisiera ser la pluma
que constancia deje impresa
de verdades o virtudes
o de alardes de belleza;
yo quisiera ser el arte
que Afrodita bendijera
cuando el corazón inspira
a unos labios que se besan.
Quisiera escapar del cuarto
do confluyen mis ideas,
do devana sus sentidos
el más férvido poeta
y estar donde se precise
un romance o una leyenda,
un amante por capricho
o un juglar como mecenas.
¿ Es que acaso he de escribir
siempre versos para imprenta
que la traten como ninfa
o la piensen cual sirena?.
Sólo quisiera vivir
como Romeo viviera
henchido al pecho un suspiro
por el amor de Julieta
y prevenir que mi lira
se limitase a poemas
que le cantasen pasmado
o la admirasen espléndida.
Yo quisiera el corazón
afinado de sus cuerdas,
tocar sus sensibles fibras
y mostrarle mis ofrendas.
No quisiera con palabras
semejarme a algún profeta
si esto es sólo un octosílabo
más allá del verso treinta.
Quisiera callar mi oda
pues no vale ya la pena
porque sólo con mirarme
puede ver mi amor cualquiera.
¡ Ah, la noche me confina,
me somete a tal condena
pues sabiendo de mis ruegos
sin embargo se sosiega,
y yo sufro su silencio
sin trinar de sus estrellas,
sin un sol que me despierte
de este sueño que me enerva!.
¡ Cómo deseo que el alba
remonte el vuelo en la tierra
y me complazca la luz
que me sujeta a esta yedra!.
que constancia deje impresa
de verdades o virtudes
o de alardes de belleza;
yo quisiera ser el arte
que Afrodita bendijera
cuando el corazón inspira
a unos labios que se besan.
Quisiera escapar del cuarto
do confluyen mis ideas,
do devana sus sentidos
el más férvido poeta
y estar donde se precise
un romance o una leyenda,
un amante por capricho
o un juglar como mecenas.
¿ Es que acaso he de escribir
siempre versos para imprenta
que la traten como ninfa
o la piensen cual sirena?.
Sólo quisiera vivir
como Romeo viviera
henchido al pecho un suspiro
por el amor de Julieta
y prevenir que mi lira
se limitase a poemas
que le cantasen pasmado
o la admirasen espléndida.
Yo quisiera el corazón
afinado de sus cuerdas,
tocar sus sensibles fibras
y mostrarle mis ofrendas.
No quisiera con palabras
semejarme a algún profeta
si esto es sólo un octosílabo
más allá del verso treinta.
Quisiera callar mi oda
pues no vale ya la pena
porque sólo con mirarme
puede ver mi amor cualquiera.
¡ Ah, la noche me confina,
me somete a tal condena
pues sabiendo de mis ruegos
sin embargo se sosiega,
y yo sufro su silencio
sin trinar de sus estrellas,
sin un sol que me despierte
de este sueño que me enerva!.
¡ Cómo deseo que el alba
remonte el vuelo en la tierra
y me complazca la luz
que me sujeta a esta yedra!.
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