laureano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Miraba tu pelo, tus ojos, tus labios, tus manos, la lluvia de tu alegría, la lluvia de tu hermosura y se ponía nervioso el corazón: suspirando de amor.
Los brazos del sol envolvían tu flor que mojaba sus píes en el cielo marrón de un rio reflejado por rayos de otro cielo azul que te miraba con ternura con ganas de besarte.
Mis ojos observaban tu jardín de belleza.
Mi corazón temblaba con latidos y flores deseosas de poblar ese jardín.