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Susurro a un mortal

ISANDA

Anabel Barragán
Cuando no me miras, no existo.
Cuando no me tocas no hay vida.
Mi cara está apagada, desfallecida.
Como mi boca, sin garganta, sin grito.

Mirada blanca, de cristal , sin brillo.
No llora, no ríe. Tampoco grita;
dejó a un lado la vida.
Vida de energía. No fue mi destino.

Sin aliento, sin suspiro.
Así tus labios me acarician.
Sola. En la antesala divina.
No alcanzo tus ojos. ¡No consigo
que agarres la muerte!
¡Sigue su camino!
¡Desgarra tus entrañas de vida!

Partí para descansar. Sentir el desapego
donde pisé con mis pies
nuestro cielo terreno.
Moría entre sábanas. Ávida de caricias.
Retornaba a una eternidad
todavía desconocida.

Cielo, esta muerte de cuerpo.
Esta punzante no existencia.
Esta desaparición orgánica
nos convertirá en perfume eterno.

No te dejaré a merced del viento.
Me instalaré en tu sueño, en tu rutina.
No es soborno de agonía
Mi amor será invisible, sereno.

Cogeré tu mano en silencio.
Seré vida, sin vida.
Besaré tus huellas.
Aspiraré tus risas,
y te devolveré un celeste consuelo.

Y, al notar en ti, desaliento.
Arrugas, vejez. Cansancio de retina.
Seré luz. Eternidad que resucita.
Te esperaré en la puerta del recuerdo.

Este milenio de segundos, de tiempo
de vida por vivir y no vivida
nos convierte en amantes de tez cristalina
con un rosario de "te quiero"
y ruegos hasta los límites de lo terreno.
 
Cuando no me miras, no existo.
Cuando no me tocas no hay vida.
Mi cara está apagada, desfallecida.
Como mi boca, sin garganta, sin grito.

Mirada blanca, de cristal , sin brillo.
No llora, no ríe. Tampoco grita;
dejó a un lado la vida.
Vida de energía. No fue mi destino.

Sin aliento, sin suspiro.
Así tus labios me acarician.
Sola. En la antesala divina.
No alcanzo tus ojos. ¡No consigo
que agarres la muerte!
¡Sigue su camino!
¡Desgarra tus entrañas de vida!

Partí para descansar. Sentir el desapego
donde pisé con mis pies
nuestro cielo terreno.
Moría entre sábanas. Ávida de caricias.
Retornaba a una eternidad
todavía desconocida.

Cielo, esta muerte de cuerpo.
Esta punzante no existencia.
Esta desaparición orgánica
nos convertirá en perfume eterno.

No te dejaré a merced del viento.
Me instalaré en tu sueño, en tu rutina.
No es soborno de agonía
Mi amor será invisible, sereno.

Cogeré tu mano en silencio.
Seré vida, sin vida.
Besaré tus huellas.
Aspiraré tus risas,
y te devolveré un celeste consuelo.

Y, al notar en ti, desaliento.
Arrugas, vejez. Cansancio de retina.
Seré luz. Eternidad que resucita.
Te esperaré en la puerta del recuerdo.

Este milenio de segundos, de tiempo
de vida por vivir y no vivida
nos convierte en amantes de tez cristalina
con un rosario de "te quiero"
y ruegos hasta los límites de lo terreno.
Instalarse en su vida para tener vida, que a pesar de las distancias el amor es el único que acerca, un gusto pasar por tu inspiración profunda, saludos cordiales.
 
Instalarse en su vida para tener vida, que a pesar de las distancias el amor es el único que acerca, un gusto pasar por tu inspiración profunda, saludos cordiales.
El amor deja una huella tan indeleble y profunda que me cuesta pensar que se acaba con la muerte orgánica. Me gusta pensar que cuando abandone la tierra podre de alguna manera tener algún lazo espiritual con los que tanto amo. Un abrazo. Y muchas gracias por escribir tus impresiones sobre mi poema. Un honor.
 
Hola Isanda, me gustó mucho el poema, ¿cómo puedes escribir uno tan largo y tan bien conectado?
Hola y gracias por dejar tus impresiones sobre mi poema. Intento mas que sólo crear imágenes de alguna manera narrar la historia de un alma que ha abandonado lo terrenal pero su amor es tan profundo aún se resiste a abandonar la idea de pasar al siguiente plano. Tienes que visualizar una historia. Un abrazo.
 
Cuando no me miras, no existo.
Cuando no me tocas no hay vida.
Mi cara está apagada, desfallecida.
Como mi boca, sin garganta, sin grito.

Mirada blanca, de cristal , sin brillo.
No llora, no ríe. Tampoco grita;
dejó a un lado la vida.
Vida de energía. No fue mi destino.

Sin aliento, sin suspiro.
Así tus labios me acarician.
Sola. En la antesala divina.
No alcanzo tus ojos. ¡No consigo
que agarres la muerte!
¡Sigue su camino!
¡Desgarra tus entrañas de vida!

Partí para descansar. Sentir el desapego
donde pisé con mis pies
nuestro cielo terreno.
Moría entre sábanas. Ávida de caricias.
Retornaba a una eternidad
todavía desconocida.

Cielo, esta muerte de cuerpo.
Esta punzante no existencia.
Esta desaparición orgánica
nos convertirá en perfume eterno.

No te dejaré a merced del viento.
Me instalaré en tu sueño, en tu rutina.
No es soborno de agonía
Mi amor será invisible, sereno.

Cogeré tu mano en silencio.
Seré vida, sin vida.
Besaré tus huellas.
Aspiraré tus risas,
y te devolveré un celeste consuelo.

Y, al notar en ti, desaliento.
Arrugas, vejez. Cansancio de retina.
Seré luz. Eternidad que resucita.
Te esperaré en la puerta del recuerdo.

Este milenio de segundos, de tiempo
de vida por vivir y no vivida
nos convierte en amantes de tez cristalina
con un rosario de "te quiero"
y ruegos hasta los límites de lo terreno.
Hermoso poema que se aferra al amor contra viento y marea. Muy bueno Isanda. Un saludo. Paco.
 
Cuando no me miras, no existo.
Cuando no me tocas no hay vida.
Mi cara está apagada, desfallecida.
Como mi boca, sin garganta, sin grito.

Mirada blanca, de cristal , sin brillo.
No llora, no ríe. Tampoco grita;
dejó a un lado la vida.
Vida de energía. No fue mi destino.

Sin aliento, sin suspiro.
Así tus labios me acarician.
Sola. En la antesala divina.
No alcanzo tus ojos. ¡No consigo
que agarres la muerte!
¡Sigue su camino!
¡Desgarra tus entrañas de vida!

Partí para descansar. Sentir el desapego
donde pisé con mis pies
nuestro cielo terreno.
Moría entre sábanas. Ávida de caricias.
Retornaba a una eternidad
todavía desconocida.

Cielo, esta muerte de cuerpo.
Esta punzante no existencia.
Esta desaparición orgánica
nos convertirá en perfume eterno.

No te dejaré a merced del viento.
Me instalaré en tu sueño, en tu rutina.
No es soborno de agonía
Mi amor será invisible, sereno.

Cogeré tu mano en silencio.
Seré vida, sin vida.
Besaré tus huellas.
Aspiraré tus risas,
y te devolveré un celeste consuelo.

Y, al notar en ti, desaliento.
Arrugas, vejez. Cansancio de retina.
Seré luz. Eternidad que resucita.
Te esperaré en la puerta del recuerdo.

Este milenio de segundos, de tiempo
de vida por vivir y no vivida
nos convierte en amantes de tez cristalina
con un rosario de "te quiero"
y ruegos hasta los límites de lo terreno.
Ayyy Isanda, el amor y los sueños nos dan vida, nos dan ilusión y energías para afrontar lo que venga, nos doblaremos como los juncos pero pasada la tempestad volveremos a estar erguidos. Me han encantado tus bellos y profundos versos. Un placer leerte. Besazos con admiración.
 
La dependencia de otro ser para vivir es fría. Como un humilde consejo y no te enfades por favor; usa más sinonimia o te queda monótono, así le darás forma, y ojo con la gramática. Un gusto leerte, saludos desde Colombia.
 
La dependencia de otro ser para vivir es fría. Como un humilde consejo y no te enfades por favor; usa más sinonimia o te queda monótono, así le darás forma, y ojo con la gramática. Un gusto leerte, saludos desde Colombia.[/QNo me molesta para nada. Las criticas forman parte de la vida siempre que sean constructivas y esta lo es. Gracias Apolo
 
Ayyy Isanda, el amor y los sueños nos dan vida, nos dan ilusión y energías para afrontar lo que venga, nos doblaremos como los juncos pero pasada la tempestad volveremos a estar erguidos. Me han encantado tus bellos y profundos versos. Un placer leerte. Besazos con admiración.
Mil gracias lomafresquita un honor para mi que hayas disfrutado con mi poema. El amor es el gran inspirador de los que nos gusta la poesía. La gran fuerza terrenal que incluso va más allá e intenta perdurarse y sobrevivir a las siguientes vidas. Un abrazo con cariño
 
Amiga Isanda:

El amor, cuando es verdadero, siempre es eterno, va más allá de lo vivido, de nuestra existencia, y perdura en el ser amado.
Tu poema así lo expresa.
Mis felicitaciones, y un saludo poético para ti.
Así es Francisco de Torres, el amor necesita saber que no se quedará en lo terrenal. El amor tiene un componente divino. Y ese componente es lo que le hace tan especial. Sobrevive a las diferentes vidas. Otro saludo poético para ti
 
Cuando no me miras, no existo.
Cuando no me tocas no hay vida.
Mi cara está apagada, desfallecida.
Como mi boca, sin garganta, sin grito.

Mirada blanca, de cristal , sin brillo.
No llora, no ríe. Tampoco grita;
dejó a un lado la vida.
Vida de energía. No fue mi destino.

Sin aliento, sin suspiro.
Así tus labios me acarician.
Sola. En la antesala divina.
No alcanzo tus ojos. ¡No consigo
que agarres la muerte!
¡Sigue su camino!
¡Desgarra tus entrañas de vida!

Partí para descansar. Sentir el desapego
donde pisé con mis pies
nuestro cielo terreno.
Moría entre sábanas. Ávida de caricias.
Retornaba a una eternidad
todavía desconocida.

Cielo, esta muerte de cuerpo.
Esta punzante no existencia.
Esta desaparición orgánica
nos convertirá en perfume eterno.

No te dejaré a merced del viento.
Me instalaré en tu sueño, en tu rutina.
No es soborno de agonía
Mi amor será invisible, sereno.

Cogeré tu mano en silencio.
Seré vida, sin vida.
Besaré tus huellas.
Aspiraré tus risas,
y te devolveré un celeste consuelo.

Y, al notar en ti, desaliento.
Arrugas, vejez. Cansancio de retina.
Seré luz. Eternidad que resucita.
Te esperaré en la puerta del recuerdo.

Este milenio de segundos, de tiempo
de vida por vivir y no vivida
nos convierte en amantes de tez cristalina
con un rosario de "te quiero"
y ruegos hasta los límites de lo terreno.

Impresionante escrito, realmente sentido y profundo. Me ha encantado tu poema. Enhorabuena.

Navasdél.
 

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