La luna de oscuridad embozada,
el cielo de nubarrones encapuchado,
la madrugá con chal de nieblas abrigada.
El silencio quieto y al acecho,
la muerte bien cubierta y atenta,
el crimen bien afilado y dispuesto.
En la lejanía un taconeo asustado,
pasos de miedo resuenan callados,
y bajó el acero y la vida muerta.
Y se acusó y juzgó:
a luna y los cielos,
a la niebla y a la madrugá,
y todos fueron inocentes.
Y la muerte reía y bailaba,
tacones altos calzaba.
el cielo de nubarrones encapuchado,
la madrugá con chal de nieblas abrigada.
El silencio quieto y al acecho,
la muerte bien cubierta y atenta,
el crimen bien afilado y dispuesto.
En la lejanía un taconeo asustado,
pasos de miedo resuenan callados,
y bajó el acero y la vida muerta.
Y se acusó y juzgó:
a luna y los cielos,
a la niebla y a la madrugá,
y todos fueron inocentes.
Y la muerte reía y bailaba,
tacones altos calzaba.
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