Martín Renán
Poeta adicto al portal
Si me escondo toda la noche y después un poco más en un poema.
El perro muerde a otro perro
y sólo queda el recuerdo
de otro recuerdo bajo tierra.
Sobre todo
no morir de curiosidad.
En la otra calle nadie juega a perderse.
No supieron recoger mis huesos
y esta rabia
pero me gana la osadía
y lo que me dijeron al oído:
En tu casa
Se coló el alma de un perro vagabundo.
El perro muerde a otro perro
y sólo queda el recuerdo
de otro recuerdo bajo tierra.
Sobre todo
no morir de curiosidad.
En la otra calle nadie juega a perderse.
No supieron recoger mis huesos
y esta rabia
pero me gana la osadía
y lo que me dijeron al oído:
En tu casa
Se coló el alma de un perro vagabundo.