BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las lágrimas también son silencio.
Utilizan su mismo lenguaje, idioma
impersonal que acaricia el alma envejecida,
desentumeciéndola. No hay sino
lágrimas, para expresar tanto.
Desde la gratitud, a la hermandad, a la paz
inherente a las cosas. Yo acaricio
mis vocablos; los uso a diario, luz, agua,
respeto, voracidad del alma en su insoslayable
mensaje nocturno. Y busco el más pertinente,
no el más pertinaz: la esencia frente a la costumbre
o el hábito. ©
Utilizan su mismo lenguaje, idioma
impersonal que acaricia el alma envejecida,
desentumeciéndola. No hay sino
lágrimas, para expresar tanto.
Desde la gratitud, a la hermandad, a la paz
inherente a las cosas. Yo acaricio
mis vocablos; los uso a diario, luz, agua,
respeto, voracidad del alma en su insoslayable
mensaje nocturno. Y busco el más pertinente,
no el más pertinaz: la esencia frente a la costumbre
o el hábito. ©