Catherine_Earnshaw
Poeta recién llegado
Tan poco tiempo y tantos recuerdos
Un aniversario más y aún insistes en atosigar a lo poco que tienes de cordura con regresar a este lugar la puerta se abre de par en par, los sonidos permanecen como si ocurrieran en este mismo instante.
La mecedora rechina una y otra vez el desgaste era irremediable hacia delante y hacia atrás las manecillas del reloj no paraban de girar, el ocaso llegaba tan rápido y la noche duraba una eternidad las imágenes en la memoria atosigaban, no daban tregua ni respiro diez años han pasado ya
Un pasillo tan solo alumbrado por el destello de un recuerdo, paredes decoradas con un mar de llantos puertas que abren y se azotan una y otra vez con tanta rabia permitiendo el paso de los fantasmas del pasado un espejo empolvado que resguarda recelosamente las proyecciones del ayer
El sonido de la mecedora aumenta conforme vas avanzando mientras una risa apenas audible atraviesa el pasillo.
Segunda puerta a la izquierda
El recuerdo es tan perfecto que es casi palpable. Las manos recorriendo las paredes desnudas tropezando con el recuerdo de lo que alguna vez hubo allí las puertas del guardarropa no ceden el tiempo se ha encargado de guardar celosamente lo que contuvo alguna vez. Los pequeños adornos y juguetes en su lugar, la pequeña cuna comenzaba su movimiento anual insistiendo en dormir los recuerdos y posponer la realidad un año más...
Diez años han pasado desde que la locura y los sonidos inexistentes han sido tus únicos compañeros
Anochece de un minuto a otro, comienza a llover a raudales de nuevo todo sucede: las lámparas comienzan a iluminarlo todo, los sonidos cesan, los recuerdos dejaron de serlo y se vuelven una asfixiante realidad.
Aquí es donde todo comienza.
Los árboles comienzan a perder sus hojas esperando el nacimiento de las que lo cobijarán durante el próximo año; un día sumamente extraño, siendo otoño es difícil que llueva tanto, y sin embargo esta lluvia torrencial no para, luces iluminando el oscuro firmamento, estruendos constantes, quién diría que estas noches que disfrutas, años después serían tu martirio interminable
Aquí es donde todo comienza repites una y otra vez cuando hay una noche como aquella.
Una vez más una discusión como la que no había existido ya en algún tiempo ¿El tema? Lo de siempre, ya no es novedad, ¿La resolución? De nuevo la misma respuesta: los mismos argumentos, las mismas acciones un portazo y parece que todo se soluciona con ello ¿Diferencia? Esta vez es el final no regresará, ¿y tú? Tú ya no estás sola ¿O quizás después del todo si?
Regresas a tu lugar de cobijo te sientas en la mecedora para resguardarte de todo, no quieres pensar, no quieres sentir pero sientes más de lo que deberías, el movimiento es inconfundible de nuevo ese pequeño movimiento dentro de ti comienza a atosigar todo está perdido, ¿para qué luchar? La ira de la pelea sigue dentro de ti, golpeas hasta quedar sin aliento esta vez lo lograrás
El dolor se agudiza, no lo soportas más, comienza a escucharse el sonido de un goteo era inevitable por un momento una sonrisa se dibuja en tu cara, lo has logrado al siguiente instante, pánico, no, no es eso ¿nerviosismo? Quizás, pero aún así no del todo ¿Ahora qué haces? Estás completamente sola, los únicos sonidos audibles son el de la lluvia y el del goteo El dolor aumenta con cada segundo Teléfono ¿dónde está? ¡Maldición! Se quedó en la otra habitación ni hablar para algo ha de servir caminar hasta allá
El sostenerte de pie es casi imposible y el caminar ni se diga pero solo así se podrá vas dejando un rastro de sangre en el trayecto interesante escena no, concéntrate, tienes que llegar solo unos pasos más
¿A quién hablarle?... no, a él no, ni siquiera se molestará en responder ¿Familiares? Ninguno, todos te odian ¿Emergencias?... creo que es la opción más viable pero ¿Y si llegan a tiempo? ¿Si logran salvarte?... no, debes esperar, debes soportar un poco más
Veinte minutos han transcurrido, estás a punto de perder la conciencia, creo que es hora de hablar apenas alcanzas a articular las palabras, el dolor te está matando, y has perdido sangre como nunca ¿podrán hacer algo al respecto? Espero que no
El sonido de la ambulancia se hace notar a lo lejos llevando tu peso a cuestas apenas logras llegar a la puerta principal, giras la perilla dejándole un pequeño recuerdo que tampoco olvidará
Todo blanco un resplandor cegador ¿Dónde demonios estoy?...
- Ya despertó.
- ¿Una enfermera? ¿Qué pasó? ¿Qué hago aquí?
- Tranquilícese por favor la trajeron ayer por la noche.
- ¿Pero qué pasó?
- El doctor viene en un momento, él se lo dirá
- ¡Maldita sea, dígame qué pasó!
-
- silencio, ¡cómo odio el maldito silencio en las personas!
¿Cuánto tiempo pasó hasta que llegó el maldito doctor? No lo sé la respuesta por su parte la que esperaba No pudimos hacer nada, llegó cuando ya era demasiado tarde lo siento
Desde entonces la soledad es mi amante y el recuerdo mi compañía constante
Un aniversario más y aún insistes en atosigar a lo poco que tienes de cordura con regresar a este lugar la puerta se abre de par en par, los sonidos permanecen como si ocurrieran en este mismo instante.
La mecedora rechina una y otra vez el desgaste era irremediable hacia delante y hacia atrás las manecillas del reloj no paraban de girar, el ocaso llegaba tan rápido y la noche duraba una eternidad las imágenes en la memoria atosigaban, no daban tregua ni respiro diez años han pasado ya
Un pasillo tan solo alumbrado por el destello de un recuerdo, paredes decoradas con un mar de llantos puertas que abren y se azotan una y otra vez con tanta rabia permitiendo el paso de los fantasmas del pasado un espejo empolvado que resguarda recelosamente las proyecciones del ayer
El sonido de la mecedora aumenta conforme vas avanzando mientras una risa apenas audible atraviesa el pasillo.
Segunda puerta a la izquierda
El recuerdo es tan perfecto que es casi palpable. Las manos recorriendo las paredes desnudas tropezando con el recuerdo de lo que alguna vez hubo allí las puertas del guardarropa no ceden el tiempo se ha encargado de guardar celosamente lo que contuvo alguna vez. Los pequeños adornos y juguetes en su lugar, la pequeña cuna comenzaba su movimiento anual insistiendo en dormir los recuerdos y posponer la realidad un año más...
Diez años han pasado desde que la locura y los sonidos inexistentes han sido tus únicos compañeros
Anochece de un minuto a otro, comienza a llover a raudales de nuevo todo sucede: las lámparas comienzan a iluminarlo todo, los sonidos cesan, los recuerdos dejaron de serlo y se vuelven una asfixiante realidad.
Aquí es donde todo comienza.
Los árboles comienzan a perder sus hojas esperando el nacimiento de las que lo cobijarán durante el próximo año; un día sumamente extraño, siendo otoño es difícil que llueva tanto, y sin embargo esta lluvia torrencial no para, luces iluminando el oscuro firmamento, estruendos constantes, quién diría que estas noches que disfrutas, años después serían tu martirio interminable
Aquí es donde todo comienza repites una y otra vez cuando hay una noche como aquella.
Una vez más una discusión como la que no había existido ya en algún tiempo ¿El tema? Lo de siempre, ya no es novedad, ¿La resolución? De nuevo la misma respuesta: los mismos argumentos, las mismas acciones un portazo y parece que todo se soluciona con ello ¿Diferencia? Esta vez es el final no regresará, ¿y tú? Tú ya no estás sola ¿O quizás después del todo si?
Regresas a tu lugar de cobijo te sientas en la mecedora para resguardarte de todo, no quieres pensar, no quieres sentir pero sientes más de lo que deberías, el movimiento es inconfundible de nuevo ese pequeño movimiento dentro de ti comienza a atosigar todo está perdido, ¿para qué luchar? La ira de la pelea sigue dentro de ti, golpeas hasta quedar sin aliento esta vez lo lograrás
El dolor se agudiza, no lo soportas más, comienza a escucharse el sonido de un goteo era inevitable por un momento una sonrisa se dibuja en tu cara, lo has logrado al siguiente instante, pánico, no, no es eso ¿nerviosismo? Quizás, pero aún así no del todo ¿Ahora qué haces? Estás completamente sola, los únicos sonidos audibles son el de la lluvia y el del goteo El dolor aumenta con cada segundo Teléfono ¿dónde está? ¡Maldición! Se quedó en la otra habitación ni hablar para algo ha de servir caminar hasta allá
El sostenerte de pie es casi imposible y el caminar ni se diga pero solo así se podrá vas dejando un rastro de sangre en el trayecto interesante escena no, concéntrate, tienes que llegar solo unos pasos más
¿A quién hablarle?... no, a él no, ni siquiera se molestará en responder ¿Familiares? Ninguno, todos te odian ¿Emergencias?... creo que es la opción más viable pero ¿Y si llegan a tiempo? ¿Si logran salvarte?... no, debes esperar, debes soportar un poco más
Veinte minutos han transcurrido, estás a punto de perder la conciencia, creo que es hora de hablar apenas alcanzas a articular las palabras, el dolor te está matando, y has perdido sangre como nunca ¿podrán hacer algo al respecto? Espero que no
El sonido de la ambulancia se hace notar a lo lejos llevando tu peso a cuestas apenas logras llegar a la puerta principal, giras la perilla dejándole un pequeño recuerdo que tampoco olvidará
Todo blanco un resplandor cegador ¿Dónde demonios estoy?...
- Ya despertó.
- ¿Una enfermera? ¿Qué pasó? ¿Qué hago aquí?
- Tranquilícese por favor la trajeron ayer por la noche.
- ¿Pero qué pasó?
- El doctor viene en un momento, él se lo dirá
- ¡Maldita sea, dígame qué pasó!
-
- silencio, ¡cómo odio el maldito silencio en las personas!
¿Cuánto tiempo pasó hasta que llegó el maldito doctor? No lo sé la respuesta por su parte la que esperaba No pudimos hacer nada, llegó cuando ya era demasiado tarde lo siento
Desde entonces la soledad es mi amante y el recuerdo mi compañía constante