Brise
Poeta que considera el portal su segunda casa
Parecían hacerlo bien,
sentían que el alma era un mundo
o el alma su metralla.
Recordaba quizás
no este sino aquel, sería su vicio,
su nuevo encofrado, la nueva sustancia
que lo llenaría,
Armaría.
Despojaría todo y llovería algo nuevo,
exquisito que le hiciera desear más,
sonaría la campana o es que acaso lo haría aún más desafinar;
pero no hay nada dicho, ni siquiera antepuesto
a las cosas que dije ya no son el remedio.
Sujetarme solo por callarme,
porque al final me aburro de mí.
Y si este baile nos dura unas horas,
felicidades, por darme las mejores.
Necesitaba sorprenderme,
necesitarme y al final tan solo
ser ese ser egoísta ansioso de mí
y harto ti.
sentían que el alma era un mundo
o el alma su metralla.
Recordaba quizás
no este sino aquel, sería su vicio,
su nuevo encofrado, la nueva sustancia
que lo llenaría,
Armaría.
Despojaría todo y llovería algo nuevo,
exquisito que le hiciera desear más,
sonaría la campana o es que acaso lo haría aún más desafinar;
pero no hay nada dicho, ni siquiera antepuesto
a las cosas que dije ya no son el remedio.
Sujetarme solo por callarme,
porque al final me aburro de mí.
Y si este baile nos dura unas horas,
felicidades, por darme las mejores.
Necesitaba sorprenderme,
necesitarme y al final tan solo
ser ese ser egoísta ansioso de mí
y harto ti.