Ziler
Poeta recién llegado
Abrazado al rencor, las letras van mano a mano
con la belleza de sus ojos que siguen su camino de Corrientes y Esmeralda.
Fumando espero los amores que se extraviaron en el tabaco,
mientras un solitario poema me deja la garganta con arena.
Un malevaje en mi libreta marchita mi frente;
Leyendo a Cortázar, quedo anclado en París.
Un espejo de barro aclara mi derrota,
y es que prefiero el tango de la muerte antes que volver.
Descomponiendo una balada para locos, me doy cuenta de que estoy lejos de ti.
Pensando en un Cambalache, dejé mis lágrimas de sangre, no sabía la mala suerte de cambiar su afiche por nuestro inevitable destino de flor.
Te aconsejo que me olvides, pues el amor yace en el viejo barrio.
No cuentes el íntimo secreto de escribir bajo la lluvia;
entenderás que me atormenta quién tiene tu amor.
Por eso, el día que me quieras serán tiempos viejos donde un desencuentro nos regalará el olvido.
con la belleza de sus ojos que siguen su camino de Corrientes y Esmeralda.
Fumando espero los amores que se extraviaron en el tabaco,
mientras un solitario poema me deja la garganta con arena.
Un malevaje en mi libreta marchita mi frente;
Leyendo a Cortázar, quedo anclado en París.
Un espejo de barro aclara mi derrota,
y es que prefiero el tango de la muerte antes que volver.
Descomponiendo una balada para locos, me doy cuenta de que estoy lejos de ti.
Pensando en un Cambalache, dejé mis lágrimas de sangre, no sabía la mala suerte de cambiar su afiche por nuestro inevitable destino de flor.
Te aconsejo que me olvides, pues el amor yace en el viejo barrio.
No cuentes el íntimo secreto de escribir bajo la lluvia;
entenderás que me atormenta quién tiene tu amor.
Por eso, el día que me quieras serán tiempos viejos donde un desencuentro nos regalará el olvido.