En las sombras de la noche
se distingue tu esperanza
envuelta en algo de dejadez
y en años,
asidos por un mismo lazo.
Cincelados por nuestros deseos
son las ataduras,
la acogedora casa,
el jardín
y los paseos juntos
por el ancho muelle
que recorre el mar.
Igual que en el mar,
en mi bulle la desconfianza
que aunque casi olvidada,
a veces duele la cicatriz.
Y como una lanza,
como la espada de Ares,
se clava de vez en cuando
en mi confianza,
queriéndola tapar
con las olas del mar
y la arena de la playa.
se distingue tu esperanza
envuelta en algo de dejadez
y en años,
asidos por un mismo lazo.
Cincelados por nuestros deseos
son las ataduras,
la acogedora casa,
el jardín
y los paseos juntos
por el ancho muelle
que recorre el mar.
Igual que en el mar,
en mi bulle la desconfianza
que aunque casi olvidada,
a veces duele la cicatriz.
Y como una lanza,
como la espada de Ares,
se clava de vez en cuando
en mi confianza,
queriéndola tapar
con las olas del mar
y la arena de la playa.