mariano dupont
Poeta fiel al portal
Se hundia el Sol en el poniente
como un inmenso rubí,
y bordeado de mar azul turquí
era su partida esplendente.
Marchaba por la boveda silente;
y era tan inmenso y bello...que sentí,
por un momento a Dios allí presente,
yo, que no soy creyente.
La tarde que huia lentamente
mostraba con gesto displicente
ese cuadro de enorme esplendor.
Cuya tela era el cielo de occidente,
su color el rojo y el oro refulgente,
y pintado por el genio del creador.
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como un inmenso rubí,
y bordeado de mar azul turquí
era su partida esplendente.
Marchaba por la boveda silente;
y era tan inmenso y bello...que sentí,
por un momento a Dios allí presente,
yo, que no soy creyente.
La tarde que huia lentamente
mostraba con gesto displicente
ese cuadro de enorme esplendor.
Cuya tela era el cielo de occidente,
su color el rojo y el oro refulgente,
y pintado por el genio del creador.
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