Sergio66
Maniatico Textual, cazador de atardeceres
Y las almas que sollozan en penumbras, y las almas que naufragan en mares de la angustia,, y los ojos que se asombran y se alzan impávidos al cielo, están ciegos,,si en ellos no reflejan el fulgor de unas alas en quimeras.
Sergio (con la fijeza del demente veo mi propia mirada que se ensombrece con la angustia, tan intensamente pálida, que siento miedo, miedo de mi propia razón, la que he visto vacilar tantas veces como una luz agitada por un viento de borrasca)
TE AMÉ, NO PUEDES NEGARLO
Cuantos sueños de tu mundo portentoso
cuantos crepúsculos áureos y soñados
naufragaron en mis mares procelosos
Cuantos versos sueltos y mal rimados
se refugiaron en mis baúles olvidados
Con placer rompo hoy todo ese hechizo
ese ritmo que marcaba la hora del pesar
en las crespas olas de ese dolor enfermo
destino solitario que no quiero cabalgar
Ya no grita mi pluma el desosiego
ni mi alma es aquel lirio profanado
no te asomas en los turbios horizontes
de las ávidas penumbras de mis penas
Ya no llora la lluvia en mis cristales
ni azoto mis labios en la almohada
tu recuerdo, es recuerdo de pesares
y tu nombre ya no eclipsa mi alborada
Yo te ame, vos me amaste y nos amamos
muchas veces abrazados y en silencio
pero así, entre un tiempo que olvidamos
hoy ha muerto lo que un día nos juramos.
Cuantos sueños de tu mundo portentoso
cuantos crepúsculos áureos y soñados
naufragaron en mis mares procelosos
Cuantos versos sueltos y mal rimados
se refugiaron en mis baúles olvidados
Con placer rompo hoy todo ese hechizo
ese ritmo que marcaba la hora del pesar
en las crespas olas de ese dolor enfermo
destino solitario que no quiero cabalgar
Ya no grita mi pluma el desosiego
ni mi alma es aquel lirio profanado
no te asomas en los turbios horizontes
de las ávidas penumbras de mis penas
Ya no llora la lluvia en mis cristales
ni azoto mis labios en la almohada
tu recuerdo, es recuerdo de pesares
y tu nombre ya no eclipsa mi alborada
Yo te ame, vos me amaste y nos amamos
muchas veces abrazados y en silencio
pero así, entre un tiempo que olvidamos
hoy ha muerto lo que un día nos juramos.
Sergio (con la fijeza del demente veo mi propia mirada que se ensombrece con la angustia, tan intensamente pálida, que siento miedo, miedo de mi propia razón, la que he visto vacilar tantas veces como una luz agitada por un viento de borrasca)
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