Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Te amé con el fuego de mil corazones,
con sueños y noches de estrellas fugaces,
buscando en tus ojos eternas razones,
dejando en tus labios mis besos tenaces.
Me odiaste en silencio, con rencor callado,
tus manos temblando, tu voz apagada,
el eco de un llanto, amor desgarrado,
en sombras de olvido, pasión sepultada.
Me amaste en un verso de amor clandestino,
en noches secretas, en susurros breves,
donde el tiempo se hizo un rumor divino,
y en cada caricia plantabas tus redes.
Y entonces me fui, sin mirar atrás,
dejando en el aire promesas y anhelos,
mi alma vagando en un mar de quizás,
perdido en el viento, rompiendo los cielos.
Te amé y me odiaste, destino cruel,
me amaste y me fui, paradoja sin fin,
los hilos del amor tejieron su papel,
en la trama infinita de nuestro sinfín.
con sueños y noches de estrellas fugaces,
buscando en tus ojos eternas razones,
dejando en tus labios mis besos tenaces.
Me odiaste en silencio, con rencor callado,
tus manos temblando, tu voz apagada,
el eco de un llanto, amor desgarrado,
en sombras de olvido, pasión sepultada.
Me amaste en un verso de amor clandestino,
en noches secretas, en susurros breves,
donde el tiempo se hizo un rumor divino,
y en cada caricia plantabas tus redes.
Y entonces me fui, sin mirar atrás,
dejando en el aire promesas y anhelos,
mi alma vagando en un mar de quizás,
perdido en el viento, rompiendo los cielos.
Te amé y me odiaste, destino cruel,
me amaste y me fui, paradoja sin fin,
los hilos del amor tejieron su papel,
en la trama infinita de nuestro sinfín.