Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te busqué en el silencio,
te busqué en la oscuridad,
te busqué en las estrellas,
te busqué en mi soledad.
Te busqué en la aurora de la mañana,
en la esperanza de un nuevo día,
en la tristeza que me acompaña,
en la letra de mi última poesía.
Te busqué en el aroma de tu fragancia,
en cada cuadro de mi habitación,
en los recuerdos de mi mente,
y noche a noche en cada oración.
Te busqué en la nostalgia,
en mi eterna melancolía,
en cada una de mis lágrimas,
en la música de esa vieja melodía.
Te busqué… más no tuve suerte de encontrarte,
te habías marchado como el día que se esconde cada tarde,
que nos deja en la penumbra y con ganas de mirarle.
te busqué en la oscuridad,
te busqué en las estrellas,
te busqué en mi soledad.
Te busqué en la aurora de la mañana,
en la esperanza de un nuevo día,
en la tristeza que me acompaña,
en la letra de mi última poesía.
Te busqué en el aroma de tu fragancia,
en cada cuadro de mi habitación,
en los recuerdos de mi mente,
y noche a noche en cada oración.
Te busqué en la nostalgia,
en mi eterna melancolía,
en cada una de mis lágrimas,
en la música de esa vieja melodía.
Te busqué… más no tuve suerte de encontrarte,
te habías marchado como el día que se esconde cada tarde,
que nos deja en la penumbra y con ganas de mirarle.
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