Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Te extraño como se extraña la gripe,
esa molestia que te envuelve lento,
como un abrazo incómodo que no pediste,
pero que llega y se queda, sin preguntar.
Te extraño como se extraña el dolor de cabeza,
ese que aparece justo cuando menos lo necesitas,
cuando el día apenas empieza
y ya sabes que todo irá mal.
No sé por qué, pero te pienso
como se piensa en la fiebre que te quema de a poco,
que te hace delirar,
y de repente nada tiene sentido,
excepto el peso de tu ausencia,
como esa tos seca que no se va,
que persiste, que insiste en recordarte.
Te fuiste como se va el resfriado,
después de días de arrastrarlo,
con alivio, pero también con un vacío extraño,
como si algo faltara,
tal vez la certeza de que, al menos,
durante esos días,
todo era simple: sufrir, toser,
y saber que eventualmente
todo pasaría.
Pero aquí estoy,
extrañándote como a esa última gripe,
esperando que regreses,
solo para odiarte un poco más
cuando vuelvas a hacerme sentir
que, de alguna manera absurda,
siempre serás mi peor malestar.
esa molestia que te envuelve lento,
como un abrazo incómodo que no pediste,
pero que llega y se queda, sin preguntar.
Te extraño como se extraña el dolor de cabeza,
ese que aparece justo cuando menos lo necesitas,
cuando el día apenas empieza
y ya sabes que todo irá mal.
No sé por qué, pero te pienso
como se piensa en la fiebre que te quema de a poco,
que te hace delirar,
y de repente nada tiene sentido,
excepto el peso de tu ausencia,
como esa tos seca que no se va,
que persiste, que insiste en recordarte.
Te fuiste como se va el resfriado,
después de días de arrastrarlo,
con alivio, pero también con un vacío extraño,
como si algo faltara,
tal vez la certeza de que, al menos,
durante esos días,
todo era simple: sufrir, toser,
y saber que eventualmente
todo pasaría.
Pero aquí estoy,
extrañándote como a esa última gripe,
esperando que regreses,
solo para odiarte un poco más
cuando vuelvas a hacerme sentir
que, de alguna manera absurda,
siempre serás mi peor malestar.