daniel amaya
Poeta fiel al portal
Te extraño,
el invierno crece en la piel
las férreas olas explotan
en un muro de rocas ,
con fuerza para que la sangre brote,
el corazón se desnuda en las brasas
y el silencio es descubierto
como un nombre olvidado.
Te extraño,
el alma solloza en el rocío
caudal de tristeza libre
en las formas de las hojas,
serenos están los cantos
en la balada del ruiseñor,
socava en la luna abierta un ácaro
en un cántaro vacío.
Te extraño,
las montañas grises duermen
encorvadas sin rostro,
un velo de luz tenue viste
los senderos pincelados
de huellas en cenizas.
Te extraño,
estoy triste,
el corazón se desnuda en brasas
ardiendo los caudales brotando
del cráter sublime que sufre en el adentro,
la lluvia serena la rabia del fuego
como suaves manos en las mejillas,
y el silencio se hace de todo…
el invierno crece en la piel
las férreas olas explotan
en un muro de rocas ,
con fuerza para que la sangre brote,
el corazón se desnuda en las brasas
y el silencio es descubierto
como un nombre olvidado.
Te extraño,
el alma solloza en el rocío
caudal de tristeza libre
en las formas de las hojas,
serenos están los cantos
en la balada del ruiseñor,
socava en la luna abierta un ácaro
en un cántaro vacío.
Te extraño,
las montañas grises duermen
encorvadas sin rostro,
un velo de luz tenue viste
los senderos pincelados
de huellas en cenizas.
Te extraño,
estoy triste,
el corazón se desnuda en brasas
ardiendo los caudales brotando
del cráter sublime que sufre en el adentro,
la lluvia serena la rabia del fuego
como suaves manos en las mejillas,
y el silencio se hace de todo…
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