Te haré el humor

Sara Lebrel

Poeta recién llegado
Nos llovimos tanto,

que la sequía se volvió bonita.

Sobre todo, en tu boca,

que se empeñaba en buscar la mía

para sobrevivir.

Bebiste tanto de mi garganta,

que me robaste hasta la saliva

que tenía reservada

para ahogarte.

Y granicé contra tu pecho

aquella madrugada en la que hicimos el amor

despertando edificios.

Después, me dijiste:

“te haré el humor hasta llegar al orgasmo todas las noches”.

Y desde entonces, no bajo de tu clavícula.

Ahora, la vida sigue siendo eso.

Un cúmulo de felicidad al alcance de todos los cuerpos

de la ciudad, que se niegan a ser felices.

Has desordenado mi vida hasta el punto de no conocerme

por las mañanas, cuando me levanto y sonrío.

Y sé que el monstruo de mi armario es un poco más pequeño.

Helamos contra el capó de tu coche,

que más de una vez nos oyó gemir.

No dejes que se lleven nunca más mi felicidad,

guárdame en cualquier cajón de esos

que abres cuando lloras

y sonríe al verme

y mi granizo se derretirá

como todas las noches.

 
¡ Por fin, tierra a la vista !
Qué mujer, tan tremenda.
Desde luego, tus tormentas son horribles.
Y al calmarte, vuelves en ti, y eres Gozo.
Uff...


La Felicidad de Dios, es la diversidad de sus hijos.


Negros, blancos, gitanos, payos, indios, vaqueros, judíos, gentiles, carthagineses, romanos, chinos, nipones, esquimales, mongoles, hombres, mujeres, niños, ancianos, ricos, pobres, ajedrecistas, amas de casa, etc.


Entonces, tu Felicidad, amiga, consiste en tener de todo, un poco.
Como en botica. En la Farmacia. Remedios caseros.
 
Última edición:
Nos llovimos tanto,

que la sequía se volvió bonita.

Sobre todo, en tu boca,

que se empeñaba en buscar la mía

para sobrevivir.

Bebiste tanto de mi garganta,

que me robaste hasta la saliva

que tenía reservada

para ahogarte.

Y granicé contra tu pecho

aquella madrugada en la que hicimos el amor

despertando edificios.

Después, me dijiste:

“te haré el humor hasta llegar al orgasmo todas las noches”.

Y desde entonces, no bajo de tu clavícula.

Ahora, la vida sigue siendo eso.

Un cúmulo de felicidad al alcance de todos los cuerpos

de la ciudad, que se niegan a ser felices.

Has desordenado mi vida hasta el punto de no conocerme

por las mañanas, cuando me levanto y sonrío.

Y sé que el monstruo de mi armario es un poco más pequeño.

Helamos contra el capó de tu coche,

que más de una vez nos oyó gemir.

No dejes que se lleven nunca más mi felicidad,

guárdame en cualquier cajón de esos

que abres cuando lloras

y sonríe al verme

y mi granizo se derretirá

como todas las noches.

Hermoso y descriptivo encuentro , me ha gustado. Saludos cordiales
 
Nos llovimos tanto,

que la sequía se volvió bonita.

Sobre todo, en tu boca,

que se empeñaba en buscar la mía

para sobrevivir.

Bebiste tanto de mi garganta,

que me robaste hasta la saliva

que tenía reservada

para ahogarte.

Y granicé contra tu pecho

aquella madrugada en la que hicimos el amor

despertando edificios.

Después, me dijiste:

“te haré el humor hasta llegar al orgasmo todas las noches”.

Y desde entonces, no bajo de tu clavícula.

Ahora, la vida sigue siendo eso.

Un cúmulo de felicidad al alcance de todos los cuerpos

de la ciudad, que se niegan a ser felices.

Has desordenado mi vida hasta el punto de no conocerme

por las mañanas, cuando me levanto y sonrío.

Y sé que el monstruo de mi armario es un poco más pequeño.

Helamos contra el capó de tu coche,

que más de una vez nos oyó gemir.

No dejes que se lleven nunca más mi felicidad,

guárdame en cualquier cajón de esos

que abres cuando lloras

y sonríe al verme

y mi granizo se derretirá

como todas las noches.

Magia enamorada en ese camino extendido donde bañarse
en los tiempos consumidos. seductora obr que ofrece
ese germen de sensaciones abiertas.
felicidades. me ha gustado mucho. saludos amables de
luzyabsenta
 
Nos llovimos tanto,

que la sequía se volvió bonita.

Sobre todo, en tu boca,

que se empeñaba en buscar la mía

para sobrevivir.

Bebiste tanto de mi garganta,

que me robaste hasta la saliva

que tenía reservada

para ahogarte.

Y granicé contra tu pecho

aquella madrugada en la que hicimos el amor

despertando edificios.

Después, me dijiste:

“te haré el humor hasta llegar al orgasmo todas las noches”.

Y desde entonces, no bajo de tu clavícula.

Ahora, la vida sigue siendo eso.

Un cúmulo de felicidad al alcance de todos los cuerpos

de la ciudad, que se niegan a ser felices.

Has desordenado mi vida hasta el punto de no conocerme

por las mañanas, cuando me levanto y sonrío.

Y sé que el monstruo de mi armario es un poco más pequeño.

Helamos contra el capó de tu coche,

que más de una vez nos oyó gemir.

No dejes que se lleven nunca más mi felicidad,

guárdame en cualquier cajón de esos

que abres cuando lloras

y sonríe al verme

y mi granizo se derretirá

como todas las noches.

Muy bello, original y personal poema, sugerentes y novedosas imágenes y certeras metáforas, vislumbro cierto tinte surrealista que me ha gustado mucho. Abrazote vuela amiga Sara. Paco.
 
Nos llovimos tanto,

que la sequía se volvió bonita.

Sobre todo, en tu boca,

que se empeñaba en buscar la mía

para sobrevivir.

Bebiste tanto de mi garganta,

que me robaste hasta la saliva

que tenía reservada

para ahogarte.

Y granicé contra tu pecho

aquella madrugada en la que hicimos el amor

despertando edificios.

Después, me dijiste:

“te haré el humor hasta llegar al orgasmo todas las noches”.

Y desde entonces, no bajo de tu clavícula.

Ahora, la vida sigue siendo eso.

Un cúmulo de felicidad al alcance de todos los cuerpos

de la ciudad, que se niegan a ser felices.

Has desordenado mi vida hasta el punto de no conocerme

por las mañanas, cuando me levanto y sonrío.

Y sé que el monstruo de mi armario es un poco más pequeño.

Helamos contra el capó de tu coche,

que más de una vez nos oyó gemir.

No dejes que se lleven nunca más mi felicidad,

guárdame en cualquier cajón de esos

que abres cuando lloras

y sonríe al verme

y mi granizo se derretirá

como todas las noches.


Me ha gustado, felicidades.-
 
Nada más importante que la felicidad, cuando alguien nos llena de alegrías todo alrededor es perfecto, claro y fantástico.
Una dulce voz para un gran poema.
Encantado de pasar.

Saludos.
 

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