Busco unos labios
que enseñen a besar,
que des-hojen margaritas
que siempre digan “sí”,
que se abandonen al frenesí
de la pasión.
Busco unos ojos
que nieguen la razón,
que vean corazones,
que desnuden almas,
que des-hagan las corazas
que atenazan los cuerpos.
Busco unas manos
que toquen sin complejos,
que exploren los secretos
que llevamos dentro.
Busco almas puras
que desmonten armaduras,
que esten a mi lado,
que susurren
cuando estoy equivocado.
Te miro y te sigo mirando.
Son tus labios, tus ojos,
tus manos, tu alma
lo que estaba buscando,
Y por fin, (y sin quererlo),
te he encontrado.
MIGUEL PANDUJAR
que enseñen a besar,
que des-hojen margaritas
que siempre digan “sí”,
que se abandonen al frenesí
de la pasión.
Busco unos ojos
que nieguen la razón,
que vean corazones,
que desnuden almas,
que des-hagan las corazas
que atenazan los cuerpos.
Busco unas manos
que toquen sin complejos,
que exploren los secretos
que llevamos dentro.
Busco almas puras
que desmonten armaduras,
que esten a mi lado,
que susurren
cuando estoy equivocado.
Te miro y te sigo mirando.
Son tus labios, tus ojos,
tus manos, tu alma
lo que estaba buscando,
Y por fin, (y sin quererlo),
te he encontrado.
MIGUEL PANDUJAR
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