Álex Hernández
Poeta recién llegado
He buscado en cada pliegue
circular de tu barriga:
en el extremo más
oscuro de tus piernas.
He deshojado cada girasol
que me recuerda al río
inaugural que
baja sobre tu hombro
izquierdo,
para posarse cuan
colibrí
sobre tu flor.
Ya hace mil primaveras
que te veo llegar
con las ruinas
pegadas en las pestañas.
Con tus cabellos rebeldes,
mojados hasta la última punta
de tu clavícula.
Y en tus ojos escurre
el negro de un maquillaje
que quisiera guardar
en mi cajita de colores.
Mujer de amaneceres tardíos
y soledad temprana.
Te he visto ser girasol,
en un campo de minas.
— Álex Hernández. Por más que le doy vueltas, no he podido darle un final coherente al par de poemas que nunca te escribí.
circular de tu barriga:
en el extremo más
oscuro de tus piernas.
He deshojado cada girasol
que me recuerda al río
inaugural que
baja sobre tu hombro
izquierdo,
para posarse cuan
colibrí
sobre tu flor.
Ya hace mil primaveras
que te veo llegar
con las ruinas
pegadas en las pestañas.
Con tus cabellos rebeldes,
mojados hasta la última punta
de tu clavícula.
Y en tus ojos escurre
el negro de un maquillaje
que quisiera guardar
en mi cajita de colores.
Mujer de amaneceres tardíos
y soledad temprana.
Te he visto ser girasol,
en un campo de minas.
— Álex Hernández. Por más que le doy vueltas, no he podido darle un final coherente al par de poemas que nunca te escribí.