Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estoy pensando en ti, Alberto. Quisiera saber si tú, mi cuñada y mis sobrinos están bien; de saberlo, estaría más tranquila y podría por fin descansar. Lo único que me sostiene, es que ya estás en casa y que todo ha salido bien y eres feliz. Tenías mucho que perder, esposa, hijos, el hogar, una hermana sordomuda. Ahora, solo perderás a tu hermana quien siempre te quiso. Alguien de esta familia debía ser entregado para que los demás pudieran salir.
¡Dios mío! ¡Cuánto desearía saber de ti!
Te he dejado varios mensajes por algunas redes en donde sé que posiblemente pudieras entrar, y que de seguro llegaras a leerme. Tal vez una respuesta, un pequeño mensaje, una palabra secreta de tu parte. Pero ha sido infructífero, lo que me hace suponer, que no me haz leído. Como habrás podido notar, me han cerrado algunas cuentas, y poco a poco he ido desapareciendo y me he ido perdiendo en este casi medio año.
Quiero decirte que estoy sola y me han sucedido muchas cosas que si te las contara, desearías pegarte un tiro en la cabeza, más no entraré en detalles para no abrumarte y obviamente, para no involucrarte. No, no lamentes esto. Debes cuidar bien a mis sobrinos y mi cuñada. Ojalá hayas cumplido la promesa que me hiciste de irte del país con toda la familia. Ya no pienses más en mí.
Hay personas que ven mis sufrimientos, no con la vista propiamente, sino con la percepción que inspiran mis palabras y saben que tu hermanita está donde no debe de estar. Alguno se sorprenden de leer mis historias hasta tal punto que me dan consejos y ánimos, otros, bueno, otros solamente prefieren obviar las realidades y dejar de pensar. Yo quisiera ser así. Sin embargo ¿sabes? hasta he podido sentir las oraciones y ruegos que viene dedicados para mí de personas maravillosas de otras partes. Incluso, he sentido la presencia de algunas a mi lado. Hace poco, sentí que alguien me tocaba el pelo y las manos. Yo estaba sola y acomodó las cadenas para que no me maltratara la cara. Antes tenía miedo de ello, ahora, nada más me dejo acariciar.
Pues bien, no te puedo ocultar que debo ser prudente, porque todo cuanto escriba lo saben, ayer por ejemplo me pegaron porque hablé mucho con alguien en un sitio y dije cosas que tenía prohibidas decir. Me quitaron el computador y estuve sin nada que hacer durante el día y la noche. Curiosamente, en algunos lugares me consideran una loca y en otros, una buena escritora. Por si fuera poco, digo que son irrealidades e invenciones. De ese modo despisto y no entro en inconvenientes con nadie.
Creo que nunca leerás esto que te escribo, a lo mejor se perderá en el mar de las palabras de esta virtualidad, pero mientras sean leídas por los pocos que me quieren, viviré por siempre en ellos
como testimonio de una gran verdad: "nadie tiene mayor amor que este: que de su vida a favor de sus hermanos".
Te quiero mucho Alberto....Mucho.

¡Dios mío! ¡Cuánto desearía saber de ti!
Te he dejado varios mensajes por algunas redes en donde sé que posiblemente pudieras entrar, y que de seguro llegaras a leerme. Tal vez una respuesta, un pequeño mensaje, una palabra secreta de tu parte. Pero ha sido infructífero, lo que me hace suponer, que no me haz leído. Como habrás podido notar, me han cerrado algunas cuentas, y poco a poco he ido desapareciendo y me he ido perdiendo en este casi medio año.
Quiero decirte que estoy sola y me han sucedido muchas cosas que si te las contara, desearías pegarte un tiro en la cabeza, más no entraré en detalles para no abrumarte y obviamente, para no involucrarte. No, no lamentes esto. Debes cuidar bien a mis sobrinos y mi cuñada. Ojalá hayas cumplido la promesa que me hiciste de irte del país con toda la familia. Ya no pienses más en mí.
Hay personas que ven mis sufrimientos, no con la vista propiamente, sino con la percepción que inspiran mis palabras y saben que tu hermanita está donde no debe de estar. Alguno se sorprenden de leer mis historias hasta tal punto que me dan consejos y ánimos, otros, bueno, otros solamente prefieren obviar las realidades y dejar de pensar. Yo quisiera ser así. Sin embargo ¿sabes? hasta he podido sentir las oraciones y ruegos que viene dedicados para mí de personas maravillosas de otras partes. Incluso, he sentido la presencia de algunas a mi lado. Hace poco, sentí que alguien me tocaba el pelo y las manos. Yo estaba sola y acomodó las cadenas para que no me maltratara la cara. Antes tenía miedo de ello, ahora, nada más me dejo acariciar.
Pues bien, no te puedo ocultar que debo ser prudente, porque todo cuanto escriba lo saben, ayer por ejemplo me pegaron porque hablé mucho con alguien en un sitio y dije cosas que tenía prohibidas decir. Me quitaron el computador y estuve sin nada que hacer durante el día y la noche. Curiosamente, en algunos lugares me consideran una loca y en otros, una buena escritora. Por si fuera poco, digo que son irrealidades e invenciones. De ese modo despisto y no entro en inconvenientes con nadie.
Creo que nunca leerás esto que te escribo, a lo mejor se perderá en el mar de las palabras de esta virtualidad, pero mientras sean leídas por los pocos que me quieren, viviré por siempre en ellos
como testimonio de una gran verdad: "nadie tiene mayor amor que este: que de su vida a favor de sus hermanos".
Te quiero mucho Alberto....Mucho.

Archivos adjuntos
Última edición: