Ziler
Poeta recién llegado
Te vas con ojos de mar y una sonrisa que ocultaba miedos, te vas con dolores de muerte que encadenan un abismo de canto de sirena. Tu sombra se desvanece al irte, con los años solo me queda comprar la cura de mis lamentos con famélicos besos olvidados en algún bar de tango.
Quedan solo cicatrices del pasado, grabadas en mi alma y en mi acorazado corazón. Te vas con mis pesadillas melancólicas, y un fantasma entre mis libros, que de tanto leerlos evocan al pasado donde escribirnos poemas era nuestra forma de hacer el amor.
Simplemente te vas, y no puedo detenerte. Con la muerte te veo contenta, pero antes de que te disuelvas en mi memoria, regálame la última noche de olvido.
Quedan solo cicatrices del pasado, grabadas en mi alma y en mi acorazado corazón. Te vas con mis pesadillas melancólicas, y un fantasma entre mis libros, que de tanto leerlos evocan al pasado donde escribirnos poemas era nuestra forma de hacer el amor.
Simplemente te vas, y no puedo detenerte. Con la muerte te veo contenta, pero antes de que te disuelvas en mi memoria, regálame la última noche de olvido.