Roman Vieira
El cuervo rojo que te observa en silencio.
Tela sexual.
Habrías de ver como te recorre,
ciñéndose a tus extremidades,
aquella larga tela, fina, suave.
Como se excita al viento,
agitada y expectante…
erizada, toda, en cada parte.
Habrías de sentir como se moja,
poco a poco, firme y bullente,
la fina tela al calentarte.
Ropa de invierno y de verano,
de todas las estaciones,
de todas las edades.
Tela sexual que al tacto invita,
libre, ardiente y palpitante,
bajo la piel a cobijarse.
Habrías de ver como provoca,
de sentir como se ajusta…
poco a poco al desnudarte.
-Tela sexual-
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